{"id":26551,"date":"2024-01-15T13:31:47","date_gmt":"2024-01-15T13:31:47","guid":{"rendered":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=26551"},"modified":"2024-01-15T13:31:48","modified_gmt":"2024-01-15T13:31:48","slug":"sentido-comunitario-no-territorial-ni-de-mercado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=26551","title":{"rendered":"SENTIDO COMUNITARIO; NO TERRITORIAL, NI DE MERCADO"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Me quedo con sumar fuerzas, jam\u00e1s dividirlas o partirlas por intereses mundanos. Nuestra propia vida es un c\u00famulo de sendas comunitarias, donde todos somos necesarios e imprescindibles, para llevar a buen t\u00e9rmino las tareas encomendadas en funci\u00f3n del bien colectivo. T\u00e9ngase en cuenta que cada persona tiene la singularidad de brillar con luz propia entre los dem\u00e1s, pero su irradiaci\u00f3n complementa y brinda oportunidades. En consecuencia, tambi\u00e9n la lucha social implica una capacidad de uni\u00f3n y unidad dentro de la diversidad, un esp\u00edritu de universalidad y de aproximaci\u00f3n condescendiente, donde lo que menos debe importarnos es la territorialidad, sino el v\u00ednculo fraterno y la dignidad de la persona, con lo que esto conlleva de consideraci\u00f3n a los principios y valores naturales. Dilapidar estos dones recibidos es entrar en un proceso de destrucci\u00f3n, que ensombrece nuestra propia identidad humana, dej\u00e1ndonos en el desaliento total del abandono.<br><\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, no hay lugar para la idea de individuo desligado del cuerpo social, familiar y grupal. Al presente, tenemos que buscar horizontes de encuentros que cuiden los puntos de arraigo, con di\u00e1logos sinceros y la mano extendida siempre. Sin duda, es fundamental contar con m\u00e1s asistencia para quienes se desplazan, en particular los grupos vulnerables, adem\u00e1s de ofrecer un mayor apoyo a los pa\u00edses de acogida para la protecci\u00f3n e inclusi\u00f3n de las personas desfavorecidas. Ahora bien, nunca olvidemos que la renovaci\u00f3n comunitaria comienza por el compromiso personal de cada uno, lo que nos demanda un esp\u00edritu cooperante permanente y una vuelta a la esencialidad de la propia vida, para deshacerse de lo que es superfluo y nos oprime. S\u00f3lo as\u00ed, podremos sacar la fuerza de una vida nueva, en continuo aprendizaje sea a nivel personal o comunitario, con el activo de la concordia para nosotros mismos y para la sociedad. Creer que ya lo hemos aprendido todo nos hace caer en la soberbia.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Endiosarse es la mayor estupidez. Necesitamos la paz interna, pero tambi\u00e9n mantenernos vivos. En nuestros d\u00edas, lamentablemente, suele difundirse un estilo de vida individualista en funci\u00f3n de la competencia de mercado y del m\u00e1ximo beneficio. Indudablemente, hemos de cambiar de orientaci\u00f3n; al menos para que cesen el aluvi\u00f3n de violencias que nos est\u00e1n adoquinando el \u00e1nimo, as\u00ed como los maltratos y el exterminio de la Madre tierra. \u00danicamente el retorno al verso y la palabra, al esp\u00edritu creativo con la humildad de su voz, podr\u00e1 apaciguar los encendidos territorios mundanos. Tampoco se pueden seguir violando los derechos humanos. Para empezar, necesitamos que los gobiernos se comprometan con el sentido comunitario para no dejar a nadie atr\u00e1s, volviendo a encaminar al mundo hacia un futuro m\u00e1s arm\u00f3nicamente verde, limpio, seguro y justo para todos. Nosotros tambi\u00e9n, tenemos que habituarnos a la pr\u00e1ctica cotidiana de la reflexi\u00f3n, a la exploraci\u00f3n de la conciencia, para vigilar nuestros interiores.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Siempre en guardia y en acci\u00f3n. All\u00ed donde reina el conflicto o se vierten l\u00e1grimas inocentes, con riadas de angustia y dolor, nosotros no podemos m\u00e1s que reconocer miserias e inhumanidad. Despertemos el sentido est\u00e9tico y contemplativo universal, no pongamos muros territoriales entre nosotros, establezcamos renovadas ilusiones que nos estimulen a optar por otro estilo de vida, menos voraz, m\u00e1s sereno, menos endiosado, m\u00e1s respetuoso en suma. Porque mientras m\u00e1s corrompido est\u00e1 el coraz\u00f3n de la persona, m\u00e1s necesita poseer, endiosarse y derrochar. Trabajemos el pulso del alma, cultivemos el cuidado y el crecimiento de los labios en flor, practiquemos la donaci\u00f3n del sue\u00f1o y nos despojaremos de tierra, que lo \u00fanico que hace es enterrarnos en vida. Regresemos a la l\u00edrica, despojados de poderes y pong\u00e1monos a servir met\u00e1foras celestes. Vuelva la ternura buc\u00f3lica, a esa m\u00edstica de interconexi\u00f3n e interdependencia de todo lo creado, y todo ser\u00e1 m\u00e1s apacible.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Esto no puede dejarnos indiferentes, nos exige a todos un cambio de panorama mundial, con una respuesta espec\u00edfica y valiente, sostenida y sustentada por el gozo de los corazones hermanados. La apuesta es bien clara, precisamos cuanto antes abrazarnos frente al odio fomentado por todos los rincones planetarios. Tenemos que atendernos y entendernos, siendo m\u00e1s poes\u00eda que poder, sabiendo adem\u00e1s que las verdaderas columnas sociales parten de lo aut\u00e9ntico y alzan el vuelo con la libertad. La conciliaci\u00f3n no es un papel que se firma, sino un poema que se vive y se ofrece compartiendo las penas. Por consiguiente, creo que hemos llegado a la p\u00e1gina de los deberes reconciliadores, al llamamiento a una tarea vinculante y necesaria, como la obligaci\u00f3n de respetar los derechos ajenos. Al fin y al cabo, lo importante no es lo que va a pasar en un futuro, sino qu\u00e9 vamos a hacer. Pues, entonces, manos a la obra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero Me quedo con sumar fuerzas, jam\u00e1s dividirlas o partirlas por intereses mundanos. 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