{"id":34131,"date":"2024-05-06T15:14:33","date_gmt":"2024-05-06T15:14:33","guid":{"rendered":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=34131"},"modified":"2024-05-06T15:14:35","modified_gmt":"2024-05-06T15:14:35","slug":"atendamonos-y-entendamonos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=34131","title":{"rendered":"ATEND\u00c1MONOS Y ENTEND\u00c1MONOS"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Est\u00e1 visto que nos necesitamos unos a otros. Adem\u00e1s, cuidado con la hoguera que actives contra tu an\u00e1logo, no sea que se extienda el fuego contra ti mismo. Al mismo tiempo, custodia tu codicia, puedes ascender pero tambi\u00e9n descender hasta arrastrarte. \u00danicamente quien sabe preservar lo ajeno puede salvaguardar lo propio. Al fin y al cabo, lo importante es saber mirar y ver, para poder encauzarse a trav\u00e9s de un juego de miradas que se abrazan y se funden. No dejemos que se acumule el oleaje de dolor en nuestras vidas, el sufrimiento y las heridas que causa la soledad en los hogares, descubr\u00e1monos dej\u00e1ndonos acompa\u00f1ar, con paciencia y confianza en la acci\u00f3n de nuestras propias habitaciones interiores. A prop\u00f3sito, me quedo con el dictamen de Francisco de Quevedo, sembrado por la paradisiaca zona manchega de Torre de Juan Abad, que a\u00fan hoy resuenan por sus id\u00edlicos caminos: \u201cLos que de coraz\u00f3n se quieren s\u00f3lo con el coraz\u00f3n se hablan\u201d.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La asistencia es primordial. Hagamos comuni\u00f3n de latidos en medio del desconcierto. Todos estamos llamados a una misi\u00f3n, la de sustentarnos en la comprensi\u00f3n mutua, sosteni\u00e9ndonos con sentido responsable siempre. Sin comunidades adheridas a la senda de la vida, las familias se sienten solas y el aislamiento es el mayor de los calvarios. Necesitamos los pulsos del alma coaligados, descubrir el ox\u00edgeno viviente del verso y la m\u00edstica palabra, reencontrarnos con la providencia, que es la que nos ha dado el sue\u00f1o y la esperanza como compensaci\u00f3n a los cuidados existenciales. Desde luego, precisamos m\u00e1s socorristas que nunca hacia los necesitados, los que est\u00e1n solos en sus casas, aquellos que tienen problemas familiares y no saben con qui\u00e9n hablar, o a qu\u00e9 puerta llamar para ser atendidos y entendidos, porque la cobard\u00eda se lo impide o han perdido la ilusi\u00f3n por vivir. Desvivirse por los dem\u00e1s, sin duda, es el mejor obrar.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, hemos de fomentar el mundo de las relaciones afectivas, haci\u00e9ndolas efectivas y en modo de continuidad. La importancia de ayudarse y de establecer conexi\u00f3n, con el alma siempre en guardia que es la que nos sacia y protege, nos hace m\u00e1s humanos, porque donde reina el amor verdadero, all\u00ed est\u00e1 la felicidad. No la busquemos haciendo solitarios. A toda la especie pensante nos pertenece reconstruir v\u00ednculos e injertar anhelos sociales. Por desgracia, solemos echar la mirada hacia lo propio, olvidando que hay cosas que son de todos y que debemos cuidar. Compartir los miramientos es tarea que nos har\u00e1 saltar de alegr\u00eda, sin embargo tendremos que tener prudencia por si alguien se le ocurre quitarnos la tierra debajo de los pies. Indudablemente, cualquier escenario es posible por aqu\u00ed abajo. De ah\u00ed la necesidad de globalizarnos, oy\u00e9ndonos los latidos entre s\u00ed, para hermanarnos. Los amigos verdaderos son el m\u00e1s grande de los tesoros y el que menos nos solemos afanar por cultivar.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ser humano, por s\u00ed mismo no hace nada, se muere entre sus miserias. Requerimos de los cuidados del amor hasta para sonre\u00edr y llorar, para reencontrarnos y hallar una respuesta a lo que soy y por qu\u00e9 existo. Bajo este abandono, las situaciones son tan terribles como temibles, por todos los puntos cardinales. Hemos perdido el rumbo. Tenemos que revolvernos contra nosotros mismos, trabajar en la reparaci\u00f3n por el aluvi\u00f3n de males cometidos y de los da\u00f1os causados. Ser\u00e1 un acto de justicia universal donarse y enmendarse, salvaguardar la vida social, sentir la brisa conciliadora, reconciliada de sentimientos. Ganaremos paz en nuestras propias entra\u00f1as, reconoci\u00e9ndonos culpables y pidiendo clemencia. Reivindicar la tolerancia, nos reabre el di\u00e1logo sincero, con el manifiesto ling\u00fc\u00edstico, de restablecer la sujeci\u00f3n en el esp\u00edritu fraterno. De este modo, iremos mejorando las atm\u00f3sferas y aquello que no pueda subsanarse del todo, con el cari\u00f1o del acompa\u00f1amiento, nos har\u00e1 soportable la herida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero Est\u00e1 visto que nos necesitamos unos a otros. Adem\u00e1s, cuidado con la hoguera que actives contra tu an\u00e1logo, no sea que se extienda el fuego contra ti mismo. Al mismo tiempo, custodia tu codicia, puedes ascender pero tambi\u00e9n descender hasta arrastrarte. \u00danicamente quien sabe preservar lo ajeno puede salvaguardar lo propio. 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