{"id":86709,"date":"2026-07-28T07:50:14","date_gmt":"2026-07-28T13:50:14","guid":{"rendered":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=86709"},"modified":"2026-07-28T07:50:24","modified_gmt":"2026-07-28T13:50:24","slug":"una-gorra-para-modificar-la-constitucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=86709","title":{"rendered":"UNA GORRA PARA MODIFICAR LA CONSTITUCI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por: Manuel Ajenjo<\/strong><\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Hay pol\u00edticos que usan la cabeza para pensar. Donald Trump, en cambio, la usa para exhibir gorras. Durante la cena con corresponsales extranjeros en la Casa Blanca, apareci\u00f3 enfundado en una cachucha con la leyenda \u201cTrump 2028\u201d, como quien llega a un bautizo vestido de novio. El mensaje era inequ\u00edvoco: el hombre que nunca ha conocido un espejo que no le devuelva un aplauso ya comenz\u00f3 a ensayar su siguiente acto de ilusionismo constitucional.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Constituci\u00f3n de los Estados Unidos establece con bastante claridad que nadie puede ser elegido presidente m\u00e1s de dos veces. Pero la Constituci\u00f3n tiene un gran defecto: nunca fue consultada con Donald Trump. Y ya sabemos que al orate anaranjado no le gustan los documentos que no lleven su firma o, al menos, su fotograf\u00eda.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la convicci\u00f3n de quien jam\u00e1s ha perdido una discusi\u00f3n, porque siempre discute consigo mismo, el magnate anunci\u00f3: \u201cLo voy a volver a hacer\u201d. La frase podr\u00eda interpretarse como una promesa de campa\u00f1a o como una amenaza. Trat\u00e1ndose del orate anaranjado, ambas interpretaciones son perfectamente compatibles.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego vino el acostumbrado viaje al universo paralelo donde \u00fanicamente \u00e9l posee visa permanente. Afirm\u00f3 que la elecci\u00f3n de 2020 fue un fraude monumental y que Joe Biden jam\u00e1s debi\u00f3 llegar a la Casa Blanca. Seg\u00fan su peculiar aritm\u00e9tica electoral, \u00e9l ya ha ganado tres veces la presidencia y, por lo tanto, la de 2028 ser\u00eda apenas su cuarta victoria; afirmaci\u00f3n con la que demuestra que no es, propiamente, un candidato presidencial; es un coleccionista de triunfos imaginarios.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo verdaderamente prodigioso no es la elasticidad de su memoria, sino la resistencia a la realidad. Cada vez que los hechos contradicen a Trump, \u00e9l simplemente cambia los hechos. Debe ser una de las pocas personas capaces de presentar una apelaci\u00f3n contra la historia.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gorra merece un cap\u00edtulo aparte. No fue un accesorio; fue una reforma constitucional port\u00e1til. Hay quienes llevan estampado el logotipo de su equipo favorito. Trump prefiere llevar impresa la fecha en que le gustar\u00eda jubilar a la democracia estadounidense.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gorra, por supuesto, ya est\u00e1 a la venta en la Trump Store por la m\u00f3dica cantidad de 55 d\u00f3lares. La descripci\u00f3n comercial resulta una declaraci\u00f3n de principio: una gorra de corona alta &#8220;dise\u00f1ada para reescribir las reglas&#8221;. No promete proteger del sol; promete proteger de la realidad.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El magnate ha convertido la pol\u00edtica en una tienda de recuerdos. Hay tazas, playeras, banderas, monedas conmemorativas, fotograf\u00edas autografiadas y ahora una gorra que vende la idea de que las leyes son art\u00edculos de temporada: si no combinan con el ego presidencial, se cambian de escaparate.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Resulta curioso que el pa\u00eds que durante d\u00e9cadas recorri\u00f3 el planeta impartiendo lecciones sobre alternancia democr\u00e1tica hoy tenga que explicar que su propio presidente anda promocionando una tercera elecci\u00f3n como si estuviera anunciando una nueva temporada de una serie de televisi\u00f3n.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cualquier democracia madura, una insinuaci\u00f3n semejante provocar\u00eda un intenso debate constitucional. En el universo trumpiano basta con fabricar otra gorra y abrir la caja registradora. Quiz\u00e1 esa sea la mayor aportaci\u00f3n pol\u00edtica de Donald Trump: demostrar que el culto a la personalidad tambi\u00e9n puede comercializarse al mayoreo. Antes los caudillos mandaban acu\u00f1ar monedas con su efigie. \u00c9l prefiere vender mercanc\u00eda oficial.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En realidad, la gorra no anuncia una candidatura, anuncia una obsesi\u00f3n. No promociona un proyecto de gobierno; promociona un proyecto de eternidad Lo inquietante es la naturalidad con la que un presidente insin\u00faa permanecer en el poder m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites constitucionales, como si las leyes fueran simples t\u00e9rminos y condiciones que nadie lee antes de hacer clic en &#8220;Acepto&#8221;.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al parecer, Donald Trump no nada m\u00e1s quiere pasar a la historia, quiere corregirla con una cachucha de 55 d\u00f3lares. Y cuando el ego se pone la gorra, la Constituci\u00f3n termina despeinada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Manuel Ajenjo Hay pol\u00edticos que usan la cabeza para pensar. Donald Trump, en cambio, la usa para exhibir gorras. Durante la cena con corresponsales extranjeros en la Casa Blanca, apareci\u00f3 enfundado en una cachucha con la leyenda \u201cTrump 2028\u201d, como quien llega a un bautizo vestido de novio. 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