{"id":87921,"date":"2026-08-13T08:01:44","date_gmt":"2026-08-13T14:01:44","guid":{"rendered":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=87921"},"modified":"2026-08-13T08:01:45","modified_gmt":"2026-08-13T14:01:45","slug":"servir-es-nuestro-mejor-proyecto-descubrir-nuestra-mejor-proyeccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=87921","title":{"rendered":"SERVIR ES NUESTRO MEJOR PROYECTO; DESCUBRIR NUESTRA MEJOR PROYECCI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><br>\u201cNos circundan tantos bosquejos de colores y calores diferentes, que todos ellos son un aut\u00e9ntico poema sin palabras, con los que debemos recrearnos para crecernos en lo sist\u00e9mico\u201d.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">La contemplaci\u00f3n siempre hay que tenerla en guardia, como un poeta en acci\u00f3n, incluso cuando todo parece un desastre, para llegar a leer nuestra propia mirada con el abecedario de lo celeste y no con el tormento ling\u00fc\u00edstico de lo mundano; y, as\u00ed, alcanzar vigor para tomar la orientaci\u00f3n arm\u00f3nica que todos requerimos como naturaleza vinculante. Desde luego, tenemos que perseverar en el culto a la cultura, en un nuevo despertar conjunto, si queremos afrontar una de las mayores miserias de nuestro tiempo, la p\u00e9rdida del sentido com\u00fan; lo que conlleva reencontrarse con nuestras constelaciones interiores, que son las que nos impulsan a esperanzarnos y a perder el miedo, con la fuerza an\u00edmica del consuelo y la ilusi\u00f3n.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos que la realidad no es f\u00e1cil, m\u00e1xime en un momento de fuertes contrastes, en el que la tecnolog\u00eda nos conecta, pero nosotros permanecemos desconectados entre s\u00ed, a nuestros propios latidos y sentimientos. Quiz\u00e1s nos hemos olvidado de vivir, o de c\u00f3mo morar para vivir y de c\u00f3mo ser para convivir. Hoy m\u00e1s que nunca, precisamos visiones confluentes y distintas, al menos para lograr reconstruir senderos de concordia. En efecto, ahora poseemos m\u00e1s carencia de respeto que de pan. Por consiguiente, es menester cultivar el tacto de la bondad y utilizar el pulso de la verdad, para explorarnos, querernos y hablarnos, como seres racionales que somos. Indudablemente, en la poes\u00eda y no en el poder, est\u00e1 la llave de un esp\u00edritu sincero.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos circundan tantos bosquejos de colores y calores diferentes, que todos ellos son un aut\u00e9ntico poema sin palabras, con los que debemos recrearnos para crecernos en lo sist\u00e9mico. Es evidente que requerimos del silencio para conseguir conversar internamente, pero tambi\u00e9n para buscar cauces de referencia fiables y caminos capaces de orientar la senda existencial. Cada ciudadano, pues, est\u00e1 llamado a colaborar en el dise\u00f1o de un itinerario com\u00fan. Esto nos llama a despertar a un tiempo nuevo, donde todos nos sintamos conscientemente maduros y libres, trabajando a golpe de conciencia y con la voluntad de que nos auxiliemos mutuamente, floreciendo mar adentro con el oleaje de la unidad como gozo, al pertenecer a una \u00fanica familia humana.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Unos y otros formamos parte de un tronco po\u00e9tico, con su ritmo diferencial, pero que ha de sumarse a los dem\u00e1s para esclarecer nuestros propios andares por aqu\u00ed abajo. Si este horizonte terr\u00edcola se aclara, aumentar\u00e1 el deseo de hacer y de rehacernos; dejaremos el vac\u00edo interior que suele amortajarnos en vida, con el aislamiento y la desesperaci\u00f3n, para tomar el impulso de interrogarnos, hall\u00e1ndonos y reconoci\u00e9ndonos. En este nuevo \u00e1mbito, donde todo se alienta y se alimenta de percepciones, estamos invitados a dejarnos ver en comuni\u00f3n y en comunidad, sin que prevalezcan los intereses ego\u00edstas. La cuesti\u00f3n radica en el partir hacia otro rumbo, con un compartir donante. Por ello, tan vital como ponerse en camino, es tambi\u00e9n observarse, por si uno tiene que modificar realizaciones.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y justamente porque moverse evoca acci\u00f3n, estamos llamados a fomentar, tras la escucha, el di\u00e1logo social, que podemos comparar con el arte de tejer vocablos, lo que implica desarmarse de dominio y ponerse en cola a sembrar horizontes, donde nos podamos sentir cobijados. Crear juntos esos espacios es lo que nos embellece y lo que nos reanima a conciliar compases. Cu\u00e1ntas gentes nos ense\u00f1an a diario a transitar sin tener a nadie entre ceja y ceja, a recorrer sin avasallar o a levantarse despu\u00e9s de caer. Seamos el brazo regenerador y el abrazo de acompa\u00f1amiento, sin pretensiones de grandeza, sabiendo que debemos vislumbrar risas para llorar menos. Sin duda, no hay mejor influencia que dejarnos sorprender; ser\u00e1 el primer paso de la clarividencia para el descubrimiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero\u201cNos circundan tantos bosquejos de colores y calores diferentes, que todos ellos son un aut\u00e9ntico poema sin palabras, con los que debemos recrearnos para crecernos en lo sist\u00e9mico\u201d. 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