{"id":89615,"date":"2026-09-07T07:30:21","date_gmt":"2026-09-07T13:30:21","guid":{"rendered":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=89615"},"modified":"2026-09-07T07:30:22","modified_gmt":"2026-09-07T13:30:22","slug":"los-aires-de-la-falsedad-nos-estan-dejando-sin-escrupulos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=89615","title":{"rendered":"LOS AIRES DE LA FALSEDAD NOS EST\u00c1N DEJANDO SIN ESCR\u00daPULOS"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><br>\u201cEl siglo XXI podr\u00eda ser, debe ser, el siglo de la nitidez. La cuesti\u00f3n no son los apoyos terr\u00edcolas, sino los azulados con su po\u00e9tica de ritmos claros, donde todos somos necesarios e imprescindibles para ser la primorosa gloria l\u00edrica sobre la tierra\u201d.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Todo est\u00e1 en el mismo aire que respiramos. Desde luego, nos merecemos reencontrarnos con lo aut\u00e9ntico, despojarnos de lo mundano y retornar al verso de lo celeste, volver a la poes\u00eda y revolvernos contra nosotros mismos, que ser\u00e1 como reconoceremos nuestras propias ca\u00eddas por este orbe tenebroso, para poder levantarnos y concretar otra existencia m\u00e1s espiritual que corporal. Dejemos que resplandezcan los cielos, para sentir la fragancia de lo arm\u00f3nico sobre un planeta redibujado de confusiones, cuyas historias humanas han de ser una mirada global, que nos avenga en lugar de enemistarnos. Es cierto que los mapas moldean nuestra comprensi\u00f3n, mientras alimentan la imaginaci\u00f3n e influyen en las percepciones colectivas, pero hallarse en contradicci\u00f3n es el estado an\u00edmico m\u00e1s intolerable.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, tenemos que ser m\u00e1s del alma, o sea, de la conciencia cr\u00edtica, para poder discernir y tomar el horizonte adecuado. La bola de simulaciones nos est\u00e1 dejando sin aliento. Quiz\u00e1s tengamos que interrogarnos m\u00e1s profundamente, explorar nuestros mares internos, bajarnos del pedestal del endiosamiento, escucharnos y activar la plegaria del arrepentido. El siglo XXI podr\u00eda ser, debe ser, el siglo de la nitidez. La cuesti\u00f3n no son los apoyos terr\u00edcolas, sino los azulados con su po\u00e9tica de ritmos claros, donde todos somos necesarios e imprescindibles para ser la primorosa gloria l\u00edrica sobre la tierra. Bajo este m\u00edstico universo, la desigualdad dejar\u00eda de cohabitarnos y el entusiasmo ser\u00eda otro m\u00e1s ed\u00e9nico, en favor de una vida m\u00e1s an\u00edmica que corp\u00f3rea.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Salgamos, pues, de este territorio amontonado por secretos oscuros. Sin duda, precisamos tambi\u00e9n de otros vientos m\u00e1s esclarecedores y justos. Comencemos por no llamar defensa a un rearme que acrecienta intranquilidades e incertidumbre, empobrece las inversiones en recursos tan esenciales como educaci\u00f3n y sanidad, o que contradice la confianza en la diplomacia, enriqueciendo a \u00e9lites dominantes, a las que nada les importa el bien colectivo. Por desgracia, a muchos ciudadanos \u00fanicamente les motiva el caudal monetario, para ser honestos. No simulemos el juego limpio, en un planeta donde todos somos viajeros y nos requerimos m\u00e1s pronto que tarde. Tampoco la traici\u00f3n tiene sentido alguno; nuestro mayor tesoro es ser due\u00f1o de una conciencia honrada y pura.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sea como fuere, no podemos continuar bajo unos sistemas impulsores de conveniencias, en vez de educar para la convivencia, lo que nos demanda tomar conocimiento de la ecuanimidad como abecedario universal. Somos un latido que ha de inspirar buenos deseos, no un fr\u00edo algoritmo cosmopolita sin alma, que busca solamente el esc\u00e1ndalo, la divisi\u00f3n o la destrucci\u00f3n tambi\u00e9n en las familias. Seguramente, entonces, tengamos que hacer parada para rehacernos junto al silencio, porque la verdad est\u00e1 en nuestro propio pulso y es silenciosa, jam\u00e1s ruidosa. El testimonio, lo tenemos con las redes sociales que difunden mentiras con una rapidez superior a los hechos, lo que dificulta distinguirlos de la ficci\u00f3n o generar un compromiso c\u00edvico para resolver los problemas comunes.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, sin veracidad, no hay democracia. Teng\u00e1moslo presente; esto har\u00e1 que las j\u00f3venes generaciones respiren brisas saludables de concordia, no el aire contaminado de las guerras, que es una destrucci\u00f3n total, tambi\u00e9n del esp\u00edritu bienhechor. El campo de batalla es la mayor estupidez y desesperaci\u00f3n del g\u00e9nero humano; vuelve majadero al vencedor y vengativo al vencido. Tal vez tengamos que mirar m\u00e1s a nuestro alrededor; nos daremos cuenta de que el natural soplo cristalino es vital para la salud de la humanidad, la resiliencia de las haciendas y la estabilidad del clima, como tambi\u00e9n lo es el incentivo de discernir en nosotros, sobre todo para saber cu\u00e1ndo debemos hablar y cu\u00e1ndo debemos callar. Aun as\u00ed, evitemos los combates y asistamos a la cultura del abrazo; \u00a1no a la pugna!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero\u201cEl siglo XXI podr\u00eda ser, debe ser, el siglo de la nitidez. La cuesti\u00f3n no son los apoyos terr\u00edcolas, sino los azulados con su po\u00e9tica de ritmos claros, donde todos somos necesarios e imprescindibles para ser la primorosa gloria l\u00edrica sobre la tierra\u201d. 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