{"id":90770,"date":"2026-09-24T07:12:35","date_gmt":"2026-09-24T13:12:35","guid":{"rendered":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=90770"},"modified":"2026-09-24T07:12:36","modified_gmt":"2026-09-24T13:12:36","slug":"de-las-politicas-terrestres-a-las-poeticas-celestes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=90770","title":{"rendered":"DE LAS POL\u00cdTICAS TERRESTRES A LAS PO\u00c9TICAS CELESTES"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><br>\u201cEl verdadero sost\u00e9n corporal de las huellas vertidas y la axiom\u00e1tica marea espiritual generada, va a ser lo que nos mantenga an\u00edmicamente, para fijar la mirada en la patria celestial\u201d.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Hay que impulsar la excelencia del azul, como l\u00edrica viviente, adentr\u00e1ndonos en su m\u00edstico oleaje, lo que pone de relieve uno de los retos m\u00e1s fundamentales de nuestro paso por aqu\u00ed abajo, que no debe ser otro que el af\u00e1n contemplativo y el desvelo por dar resplandor a un orbe que requiere de nuestras percusiones, para promover un cambio existencial, en el que todos podamos ser m\u00e1s coraz\u00f3n que coraza. Realmente sollozamos porque no logramos ser deidad, lo que nos impide amar y ser amados, que es lo que nos har\u00eda sentirnos libres como las barcas perdidas en el mar. De igual modo, tambi\u00e9n gemimos porque no dominamos ni nuestros propios vientos; necesitamos desesperadamente aires puros para tomar aliento y sentirnos acariciados por la certeza del verso en el verbo.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llegar\u00e1 el d\u00eda en que, despu\u00e9s de aprovechar lo vivido, produciremos y reproduciremos las energ\u00edas de lo aut\u00e9ntico, que no son otras que el cultivo del amor de amar amor; y, justo en ese instante preciso y precioso, nos despojaremos de los intereses mundanos, porque habremos descubierto que nada somos sin la fuerza de la ed\u00e9nica inspiraci\u00f3n azulina. De hecho, el verdadero sost\u00e9n corporal de las huellas vertidas y la axiom\u00e1tica marea espiritual generada va a ser lo que nos mantenga an\u00edmicamente, para fijar la mirada en la patria celestial. Desde luego, ser\u00e1 esta peregrinaci\u00f3n m\u00edstica la que nos ponga alas y nos marque la ruta del regreso hacia el poema perfecto, tras vivir los momentos de la escucha interior, disfrutando del don de sentirse musa c\u00f3smica y no masa planetaria.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desprendidos del mundo, lugar por donde transitan los males con su aluvi\u00f3n de incitaciones que nos corrompen, hace que todo sea bello, al ser la generosidad m\u00e1s pulcra que la avaricia. Pese a ello, puede que nos d\u00e9 tristeza despojarnos de este paisaje, aunque sea oscuro. Igual le sucede a un poeta cuando se recluye y al fin le florece el soplo de la ciencia infusa; observando que, en lugar de perder el tiempo, lo que ha ganado es el abrazo de lo ed\u00e9nico. Tal vez nos cueste comprender la situaci\u00f3n y la tomemos como una debilidad m\u00e1s, m\u00e1xime bajo una atm\u00f3sfera social que vive obsesionada por el tener y el poseer; pero no es as\u00ed, solo hay que estar dispuesto a perder un poco de nuestro yo para hacer espacio al otro; con la \u00e9pica donante, en lugar de la prosa agarrada a la usura.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sea como fuere, nuestro naciente vers\u00e1til germina del afecto y del efecto de la est\u00e9tica pulsaci\u00f3n arm\u00f3nica, entre el hacer y el obrar. Son, precisamente, los peque\u00f1os gestos cotidianos ofrecidos cada d\u00eda los que nos hacen radiantes. Justamente, unos van hacia la verdad por el camino de la bondad manifestada a golpe de coraz\u00f3n, haci\u00e9ndose rimador de pulsos y pausas. Otros, sin embargo, hemos llegado a la placidez buc\u00f3lica, por la senda de la evidencia, que es la que nos hace poema y no pena, o sea, bondadoso y no b\u00e1rbaro. Sin duda, es el poeta que todos llevamos con nosotros el que sabe despertar en nosotros aquellas pujanzas imaginativas que nos descubren un universo maravilloso que antes no conoc\u00edamos.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvamos a ese ni\u00f1o al que todos debemos regresar, con pensamientos nuevos, maravillosos y satisfactorios. Tanto en el fondo como en la forma, cada cual ha de sentirse parte de la estrofa gal\u00e1ctica, bajo el alumbramiento de la ant\u00edfona que nos permite no perder de vista los sonidos, no \u00fanicamente lo que sentimos, tambi\u00e9n lo que vemos. Dejemos que nos habiten los id\u00edlicos azulados. Su manera pastoral nos protege, para conjugar la excelsa rima viviente, a\u00fan no escrita y mucho menos vivida. Recordemos que, en toda biograf\u00eda humana, siempre hubo dos pasiones, suscitadas entre lo mundano y lo inspirado, motivando sendas contradictorias entre lo mortal y lo et\u00e9reo. De todos modos, desmantelarse por ser poes\u00eda y por hallarse en ella es el m\u00e1s sublime decoro existencial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero\u201cEl verdadero sost\u00e9n corporal de las huellas vertidas y la axiom\u00e1tica marea espiritual generada, va a ser lo que nos mantenga an\u00edmicamente, para fijar la mirada en la patria celestial\u201d. 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