{"id":92438,"date":"2026-10-19T08:23:49","date_gmt":"2026-10-19T14:23:49","guid":{"rendered":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=92438"},"modified":"2026-10-19T08:23:49","modified_gmt":"2026-10-19T14:23:49","slug":"el-futuro-es-un-mar-de-deterioros-un-oleaje-incesante-de-catastrofes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/themexicopost.com\/?p=92438","title":{"rendered":"EL FUTURO ES UN MAR DE DETERIOROS; UN OLEAJE INCESANTE DE CAT\u00c1STROFES"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><br>\u201cEl aluvi\u00f3n de crisis que nos atormenta no solo demanda responsabilidad, sino tambi\u00e9n una modificaci\u00f3n en nuestro modo de vernos y de mirarnos. Justamente, por ello, los da\u00f1os de las persistentes guerras, como el deterioro de la tierra, est\u00e1n profundamente adheridos a nuestra forma de ser y obrar\u201d.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Actualmente, los aires no son muy propicios para el \u00e1rbol de la vida. La alteraci\u00f3n del equilibrio arm\u00f3nico de la creaci\u00f3n se est\u00e1 acelerando; y, adem\u00e1s, estamos siendo testigos de multitud de crisis y de un gran desconsuelo humano. La situaci\u00f3n nos reclama un cambio de actitud, comenzando por los gobiernos, que deben acelerar la acci\u00f3n, promoviendo una agricultura sostenible y regenerativa, reforzando el seguimiento y la transparencia, haciendo realidad con mayor rigor las leyes vigentes. Hoy m\u00e1s que nunca, hemos de reorientarnos hacia la protecci\u00f3n de la naturaleza. El desgaste suele sacudir con mayor pujanza a los m\u00e1s vulnerables, precisamente a los que menos han contribuido a originar las circunstancias, pero las soluciones han de ser colectivas.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin naturaleza no somos nada, como tampoco coexistimos y florecemos deshumaniz\u00e1ndonos, ni degradando aquello que nos alienta. Son estas dotes nativas y humanas las que deben hacernos reflexionar. El aluvi\u00f3n de crisis que nos atormenta no solo demanda responsabilidad, sino tambi\u00e9n una modificaci\u00f3n en nuestro modo de vernos y de mirarnos. Justamente, por ello, los da\u00f1os de las persistentes guerras, como el deterioro de la tierra, est\u00e1n profundamente adheridos a nuestra forma de ser y obrar. En consecuencia, cuando el coraz\u00f3n est\u00e1 deformado, las relaciones sobrellevan desconfianza y las estructuras que construimos comienzan a reflejar ese desorden que sufrimos. Debi\u00e9ramos, pues, reencontrarnos y entrar en interrogatorio con nosotros mismos.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos urge ahondar en este quebranto de lo oriundo, comenzando por nuestros propios v\u00ednculos internos, donde se arremolinan la raz\u00f3n, los deseos, la voluntad y la conciencia. En efecto, hemos de poner orden en nuestro fuero intr\u00ednseco, para que este oc\u00e9ano de rabia externa se aminore y comience a reinar la cultura desinteresada del abrazo. Lo arm\u00f3nico no subsiste si la humanidad no es sensible a los lamentos. Personalmente, estoy convencido de que las causas profundas del choque y del lucro de la creaci\u00f3n provienen de una crisis \u00e9tica y cultural, as\u00ed como de una p\u00e9rdida del sentido de los l\u00edmites, de la codicia de dominaci\u00f3n y de la b\u00fasqueda del beneficio inmediato; obviando reconocer la dignidad de cada persona y la custodia donante de aquello que nos acompa\u00f1a.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde luego, los aut\u00e9nticos instrumentos para enmendar esta abundancia de carcomas que nos cercan hasta dejarnos sin soplo, con una avalancha de calamidades y siniestros, pasan por cultivar el di\u00e1logo sincero, la bondad, la comprensi\u00f3n, el cuidado y el amor. Esto nos insta a surcar la paciencia, con la bondad y la justicia. \u00danicamente estas cualidades poseen el poder de transformar individuos, de renovar sociedades y de sanar las heridas. Si asumimos esta tarea con humildad y certeza, nos volveremos colaboradores con el acontecer diario, restaurando el esp\u00edritu de la concordia, a pesar de los mil desiertos que nos acorralan. Lo importante es pasar p\u00e1gina, ir de la divisi\u00f3n a la correspondencia de pulsos y de la violencia a la mesura, respeto y moderaci\u00f3n.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por desgracia, los cimientos existenciales se est\u00e1n desmoronando. Y ante las formas de depreciaci\u00f3n y mengua, surtida por la ignorancia c\u00edvica, debemos compartir gestas de dedicaci\u00f3n y servicio, que cuiden los entornos y cualquier lugar de concurrencia. Esta viable ciudadan\u00eda debe fructificar con sus actividades, distanciados de las labores que realizan las corporaciones multinacionales, que lo \u00fanico que cosechan es llenar sus cuentas bancarias, mientras vac\u00edan nuestro mundo de sus dones naturales. Sin duda, precisamos un enfoque integrador e integrante, que confluya en una alta producci\u00f3n, excelente nutrici\u00f3n, \u00f3ptimo medio ambiente y una vida mejor vivida, o sea, m\u00e1s donada y siempre asistida. De lo contrario, nadie levantar\u00e1 cabeza, porque nuestra historia debemos escribirla juntos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero\u201cEl aluvi\u00f3n de crisis que nos atormenta no solo demanda responsabilidad, sino tambi\u00e9n una modificaci\u00f3n en nuestro modo de vernos y de mirarnos. Justamente, por ello, los da\u00f1os de las persistentes guerras, como el deterioro de la tierra, est\u00e1n profundamente adheridos a nuestra forma de ser y obrar\u201d. 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