La Fundación Narges expresó su profunda preocupación por el bienestar físico y psicológico de todos los detenidos y pidió a las autoridades iraníes su liberación inmediata e incondicional.
La premio Nobel de la Paz iraní Narges Mohammadi sigue en paradero desconocido dos días después de su arresto durante un acto fúnebre en la ciudad nororiental de Mashad, y no ha tenido acceso a abogado ni a llamadas telefónicas, informó este domingo la Fundación Narges.
Después de casi 48 horas sin información sobre el paradero o la condición de Mohammadi, la Fundación Narges ha sabido, por fuentes confiables, que su caso ha sido remitido a la sección 902 de la División de Investigación de la Fiscalía Revolucionaria de Mashad, indicó la Fundación gestionada por la familia de Mohammadi en París, citando a fuentes fiables.
Reportó que se han presentado cargos de reunión y conspiración contra la seguridad nacional contra Mohammadi y los activistas también detenidos, Sepideh Qolian y Javad Alikordi, hermano del abogado de derechos humanos Khosrow Alikordi, quien fue hallado muerto la semana pasada en su oficina.
La Fundación Narges expresó su profunda preocupación por el bienestar físico y psicológico de todos los detenidos y pidió a las autoridades iraníes su liberación inmediata e incondicional, así como garantizarles el acceso inmediato a atención médica, asistencia legal y comunicación con sus familiares.
El fiscal de Mashad, Hassan Hemmati-Far, anunció que un total de 39 personas fueron arrestadas durante el acto fúnebre de Khosrow Alikordi el viernes y que se encuentran bajo custodia en un centro de detención legal y con pleno respeto a los derechos ciudadanos.
El funcionario judicial acusó a Mohammadi, Qolian y Alikordi de realizar declaraciones provocadoras durante la ceremonia y de alentar cánticos que alteraron el orden público.
Según videos publicados en la cuenta de X de la Nobel de la Paz 2023, ella gritó lemas como “¡Viva Irán!”, mientras que otros en la multitud corearon consignas contra la República Islámica, como “¡Muerte al dictador!”.
Mohammadi, de 53 años, se encontraba en libertad condicional y, a finales de noviembre, denunció públicamente que las autoridades iraníes le habían prohibido de forma permanente salir del país y que no le emitían pasaporte para poder visitar a sus dos hijos, a quienes no ve desde hace once años.









