Siguen aumentando las víctimas mortales por hambre, cuya cifra se ha elevado a 193.
En las últimas 24 horas, al menos 135 palestinos han sido asesinados por los ataques israelíes, indican fuentes sanitarias citadas por “Al Jazeera”. En simultáneo, aumentan las víctimas mortales por hambre, cuya cifra se ha elevado a 193. Y a esta situación se suma la crisis hídrica.
Al menos 20 personas murieron cuando un camión con ayuda humanitaria volcó cerca del campo de refugiados de Nuseirat, en el centro del enclave, en medio de la desesperación de los palestinos por conseguir comida.
“Veinte personas murieron y decenas resultaron heridas alrededor de la medianoche de anoche en un camión que transportaba ayuda que volcó mientras cientos de civiles esperaban ayuda”, declaró el portavoz de la Defensa Civil local, Mahmud Bassal.
Hamás acusó a Israel de obligar a los conductores de los camiones a tomar rutas peligrosas para llegar a los centros de distribución de ayuda.
Estas no son las únicas muertes: al menos 135 palestinos fueron asesinados en las últimas 24 horas por los ataques por aire y tierra de Israel. Entre las víctimas se encuentran 87 personas que buscaban alimentos, indicó el Ministerio de Salud gazatí, citado por la cadena árabe “Al Jazeera”.
Pero a estos hechos trágicos se suma el aumento de víctimas mortales por hambre. Al menos cinco nuevas muertes por esa causa fueron confirmadas en el último día, lo que eleva la cifra a 193, en medio del fuerte bloqueo israelí.
En medio de las presiones internacionales, el Ejército de Benjamin Netanyahu flexibilizó la entrada de comida al territorio sitiado, la cantidad de ayuda que ingresa es mínima frente a las necesidades, subraya la ONU.
El pasado martes, ingresaron 84 camiones con elementos básicos para la supervivencia, muy por debajo de los 600 diarios que se requieren en un enclave al borde de la hambruna, como han reiterado las agencias de Naciones Unidas y otras organizaciones humanitarias.
Como si fuera poco, los palestinos ya debilitados por el hambre encaran enormes dificultades para hallar agua potable. Muchos habitantes del territorio recorren cada día un paisaje en ruinas para acarrear toda el agua que necesitan para beber y lavarse, cantidades que siguen estando muy por debajo de los niveles necesarios para mantener la salud de la población.
Aunque la atención mundial se ha centrado en la falta de alimentos en el enclave, donde un grupo de monitoreo mundial del hambre afirma que se está desarrollando una situación de hambruna, la crisis del agua es igual de grave, según organizaciones de ayuda humanitaria.









