Ordenó Washington dejar un número reducido de tropas para únicamente tareas de entrenamiento.
Este fin de semana, se ordenó a las fuerzas norteamericanas que están desplegadas en Irak a iniciar su procedimiento de retirada de la gran base militar iraquí de Ain al Asad, en el oeste del país, y de la base aérea secundaria de Victoria, cerca del aeropuerto de la capital, Bagdad, según confirmaron fuentes de seguridad iraquíes.
Estados Unidos responde a las peticiones formuladas desde hace meses por el Gobierno iraquí en unas conversaciones interrumpidas en agosto del año pasado dentro del aumento de las tensiones regionales y el incremento de ataques de milicias proiraníes.
Las fuerzas estadounidenses formaban parte de la llamada Fuerza de Intervención Conjunta dentro de la Operación Resolución Inherente que comenzó en 2014 con el objetivo de derrotar a Estado Islámico en Siria e Irak, en un momento en el que la organización yihadista sembraba el pánico en ambos países con avances territoriales que le llevaron a conquistar buena parte del territorio.
Fueron las fuentes de seguridad iraquíes quienes confirmaron que las fuerzas estadounidenses se están retirando hacia la región semiautónoma del Kurdistán iraquí y la vecina Kuwait, aunque un número limitado de efectivos (2.500 y 3.000 militares estadounidenses en el paí) se quedarán para proseguir con su tarea de entrenamiento a las fuerzas iraquíes.
El asesor ministerial iraquí Husein Alawi confirmó a la agencia oficial de noticias del país, INA, que las fuerzas estadounidenses completarían su maniobra de retirada el mes que viene, en virtud del acuerdo entre Irak y los países de la coalición internacional contra Estado Islámico para concluir la misión contra el grupo yihadista, ya derrotado a nivel territorial en el país, dentro del plazo anunciado públicamente de 2025 y 2026.
La retirada marcará una nueva fase de cooperación en seguridad centrada en funciones de asesoramiento y desarrollo de capacidades para las fuerzas de seguridad iraquíes.
El miembro del Comité de Seguridad y Defensa del Parlamento, Ali Nema al Bandawi, declaró a Shafaq News que el Comité Conjunto Superior de Seguridad, integrado por representantes iraquíes, estadounidenses y de la coalición, está supervisando la retirada según un calendario preciso.
La gran incógnita reside en el comportamiento de las milicias pro-iraníes que están integradas dentro del aparato de seguridad iraquí.
Se trata de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), la organización que aglutina a las principales milicias del país asociadas con Teherán, de enorme trascendencia en la política nacional de Irak hasta el punto de que el Gobierno iraquí, a pesar de las quejas de Estados Unidos dada su afinidad con la república islámica, está impulsando una ley para convertirlas en una institución de seguridad independiente.
Bagdad considera a las milicias como esenciales para mantener el control interno del país a pesar de su tendencia al exceso de violencia a la hora de reprimir manifestaciones contra las autoridades, como ocurrió en 2019 con el aplastamiento del movimiento social Tishrin.









