-Estas herramientas se están usando para sexualizar a las mujeres, desacreditarlas e intimidarlas, con el objetivo de silenciarlas, denunció Osman.
Siete de cada diez mujeres defensoras de los derechos humanos, activistas y periodistas han sufrido violencia online en el transcurso de su trabajo, reveló en rueda de prensa la especialista en violencia de género de ONU Mujeres, Yeliz Osman.
Los datos corresponden a un informe publicado por la Comisión Europea y ONU Mujeres, en colaboración con la UNESCO y con investigadoras de The Nerve, del City St George’s de la Universidad de Londres y del Centro Internacional para Periodistas.
En el informe, que abarca 119 países, las investigadoras también detectaron que se duplicó (del 20 % de 2020 al 42 % de 2025) el porcentaje de periodistas que denunciaron haber sufrido ataques en el mundo real relacionados con la violencia online.
La investigadora principal del informe, Julie Posetti, citó el caso de la periodista filipina María Ressa, que sufrió una campaña de descrédito donde se usaban hashtags que pedían su detención y eso sentó las bases para su persecución, enjuiciamiento y condena por un cargo falso de difamación cibernética.
El informe reveló que una de cada cuatro activistas y periodistas encuestadas ha sufrido ataques con inteligencia artificial como ‘deepfakes’, contenidos manipulados que imitan la imagen y la voz de una persona real.
Las más atacadas son las escritoras y las comunicadoras públicas especializadas en derechos humanos, que sufrieron el 30 % de estos contenidos manipulados con IA.
La especialista en violencia de género de ONU Mujeres responsabilizó de ello a la facilidad de acceso y el bajo coste de la IA, así como a los algoritmos, que están diseñados para amplificar el odio y maximizar los beneficios de las compañías tecnológicas.
Las víctimas de violencia sexual sufren trauma, depresión, ansiedad, autolesiones y suicidios, además de un vínculo cada vez mayor con los feminicidios, alertó Osman.
Conforme se silencian, censuran y desacreditan las voces de las mujeres, muchas abandonan la esfera pública o el activismo y, en algunos casos, sus profesiones, lamentó.
Osman advirtió que esto genera también un impacto en las generaciones más jóvenes, pues disuaden a las chicas de ejercer profesiones como el periodismo o la política.
Osman urgió a los países a reforzar las políticas que reconozcan los ataques online como una forma de violencia y como una violación de los derechos humanos.
Actualmente solo el 40 % contempla este tipo de políticas, matizó Osman. También resaltó la importancia de la educación, especialmente a los hombres, y el cambio de las normas sociales.
Posetti también destacó la importancia de entender la radicalización de cierto tipo de misóginos como una amenaza a la seguridad y una forma de «terrorismo nacional».
Aludió a la importancia de responsabilizar a las grandes tecnológicas, cuyos algoritmos favorecen las narrativas extremas, sexistas y misoginas.









