-La ley modifica sustancialmente las condiciones laborales en un país con una fuerte tradición de lucha obrera.
La Cámara de Diputados de Argentina aprobó el proyecto de reforma laboral propuesto por el Gobierno del presidente Javier Milei, que volverá al Senado para su aprobación final tras la eliminación de un polémico artículo sobre licencias por enfermedad.
La Ley de Modernización Laboral fue aprobada en la Cámara Baja por 135 votos a favor, 115 votos en contra y ninguna abstención.
El proyecto obtuvo la luz verde del Senado el 11 de febrero, a donde regresará para su aprobación definitiva después de que el Gobierno aceptara eliminar el ya famoso artículo 44 que modificaba las licencias por enfermedad, al reducir los haberes del trabajador enfermo del 100% al 75% o 50%, según los casos.
Ese artículo contemplaba esa rebaja de cobertura social a aquellos trabajadores que sufrieran un problema de salud por causas ajenas al trabajo, por ejemplo, por realizar deporte en su tiempo libre.
La ley modifica sustancialmente las condiciones laborales en un país con una fuerte tradición de lucha obrera.
Entre los puntos centrales del proyecto se incluye una nueva base de cálculo de las indemnizaciones por despido, lo que en la práctica significará una reducción de las mismas, y se propone crear un banco de horas extras, que se otorgarían como tiempo libre pero no se cobrarían.
La norma también limita el derecho a la huelga, al aumentar la cantidad de actividades consideradas esenciales, obligadas a operar con al menos el 50% o 75% de servicios mínimos, según los casos, y tipifica como infracciones “muy graves” los bloqueos o tomas de establecimientos y las acciones que afecten la libertad de trabajo de quienes no se adhieran a una medida de fuerza (piquetes).
La normativa laboral vigente en Argentina tiene su origen en 1974 y cada intento de reforma ha encontrado durante las últimas décadas una fuerte resistencia social.
La Cámara de Diputados debatió durante toda la jornada en medio de una huelga general y protestas que se tornaron violentas en la Plaza del Congreso, de Buenos Aires, cuando un grupo de manifestantes intentaron derribar una valla alrededor del legislativo y las fuerzas de seguridad cargaron contra todos los que se encontraban en la plaza, incluidos periodistas.









