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-Un optimismo que choca con los roces dialécticos que han precedido al encuentro.

Irán y Estados Unidos reanudan una tercera ronda de negociaciones nucleares en Ginebra en medio de amenazas de una intervención militar del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha realizado el mayor despliegue militar en Oriente Medio desde la guerra de Irak.

Las dos partes llegan a la negociación indirecta distanciadas en sus posturas, con un Washington que insiste en la suspensión del enriquecimiento de uranio iraní y la limitación del alcance de sus misiles, mientras Teherán sostiene que solo está dispuesto a una reducción de su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones.

El encuentro, que medios estadounidenses califican de última oportunidad, reunirá de nuevo de manera indirecta al ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, con el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y el yerno de Trump, Jared Kushner.

El ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, ejercerá de mediador e intercambiará mensajes entre las delegaciones estadounidense e iraní, dado que los representantes de Teherán se niegan a sentarse directamente con los negociadores de Estados Unidos.

Araqchí, de hecho, se reunió a su llegada anoche a Ginebra con el jefe de la diplomacia omaní, a quien trasladó la postura iraní.

Hace dos días, el diplomático iraní aseguró que los dos rivales tienen «la oportunidad histórica para alcanzar un acuerdo sin precedentes» que satisfaga los intereses de ambas partes.

Un optimismo que choca con los roces dialécticos que han precedido al encuentro.

“Cualquier alegación sobre el programa nuclear iraní, sus misiles balísticos y el número de víctimas durante los disturbios de enero es simplemente la repetición de grandes mentiras”, dijo ayer en X el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, como respuesta.

Mientras, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, incidía en que Irán está intentando desarrollar misiles balísticos intercontinentales (ICBM), lo que supondría una amenaza para Estados Unidos.

“Nuestras convicciones fundamentales son muy claras: Irán no desarrollará bajo ninguna circunstancia armas nucleares, ni los iraníes renunciaremos jamás a nuestro derecho a aprovechar los beneficios de la tecnología nuclear pacífica para nuestro pueblo”, dijo en X Araqchí.

El ministro de Exteriores y jefe negociador iraní sostuvo que acudirá a la ronda de negociaciones de mañana con Estados Unidos “con la determinación de alcanzar un acuerdo justo y equitativo en el menor tiempo posible”.

Irán ha desarrollado en los últimos años un potente programa de misiles balísticos y hasta donde se sabe, sus proyectiles tienen un alcance de 2.000 kilómetros, suficientes para golpear Israel, pero no suelo americano.

Las negociaciones se producen cuando Estados Unidos ha realizado el mayor despliegue militar estadounidense desde la invasión de Irak con dos portaaviones, varios destructores y docenas de cazas de combate en las cercanías de la República Islámica para forzarla a aceptar sus condiciones.

Pero Irán no cede ante esas amenazas y ha advertido que, si es atacado, responderá con dureza y el conflicto se extenderá por la región.

Medios estadounidenses ven la reunión como una última oportunidad de alcanzar un acuerdo antes de que el mandatario lleve a cabo sus amenazas militares.

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