El Pontífice pidió romper con el fatalismo y asumir una responsabilidad colectiva para defender la vida, la dignidad y el medio ambiente en la región italiana de Campania.
El papa León XIV lanzó un fuerte llamado internacional para enfrentar la contaminación, la ilegalidad y la indiferencia social durante su visita pastoral a la región de Campania, en Italia, una de las zonas más afectadas por delitos ambientales conocida como la “Terra dei Fuochi” o “Tierra de los Fuegos”.
Ante miles de fieles y autoridades reunidas en la Plaza Calipari de Acerra, el Pontífice pidió a la población y a las instituciones abandonar la resignación y actuar de manera conjunta para proteger la vida y el bien común.
Durante su mensaje, León XIV destacó que ninguna injusticia puede borrar la belleza y la identidad de esta región italiana, aunque advirtió que precisamente su fragilidad exige mayor cuidado y responsabilidad social.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada ocurrió cuando el Papa sostuvo un encuentro privado con familiares de víctimas afectadas por la contaminación ambiental. Ahí reconoció el profundo dolor que ha dejado la crisis ecológica y la expansión de actividades ilícitas en la zona.
El líder de la Iglesia Católica advirtió que el fatalismo, las quejas constantes y el deslinde de responsabilidades permiten el crecimiento de la ilegalidad y provocan una “desertificación de las conciencias”. Por ello, llamó a priorizar la justicia y el bienestar colectivo por encima de intereses económicos particulares.
Asimismo, retomó los principios de la encíclica Laudato si’ impulsada por el papa Francisco, insistiendo en que la crisis ambiental no puede resolverse únicamente con medidas parciales, sino mediante un cambio profundo frente al llamado “paradigma tecnocrático”, al que responsabilizó de conflictos por recursos, desigualdad y decisiones políticas sometidas a intereses económicos.
León XIV también subrayó la importancia de formar nuevas generaciones con conciencia ética y social, afirmando que el verdadero desafío no es solo dejar un mejor planeta, sino dejar mejores hijos e hijas al mundo.
El Pontífice concluyó su mensaje convocando a construir una comunidad basada en la memoria, la acción ética y la responsabilidad compartida, para abrir paso a un futuro más justo y humano.









