El acuerdo permitirá agilizar deportaciones y crear centros de detención para migrantes fuera del territorio europeo, en medio de críticas de organizaciones de derechos humanos.
La Unión Europea alcanzó un acuerdo preliminar para endurecer su política migratoria, con la aprobación de un nuevo reglamento que permitirá acelerar las expulsiones de migrantes en situación irregular y la creación de los llamados “centros de retorno” fuera del territorio del bloque.
El pacto fue alcanzado entre los Estados miembros y el Parlamento Europeo, y busca aumentar la eficacia del sistema de repatriaciones, en un contexto donde solo cerca del 20% de las personas con orden de salida abandonan efectivamente el territorio comunitario.
De acuerdo con autoridades europeas, la nueva normativa obligará a los migrantes sin derecho legal a permanecer en la UE a cooperar con los procesos de retorno, además de establecer sanciones más estrictas, como detención o prohibición de reingreso para quienes se nieguen.
El acuerdo también abre la puerta a que los Estados miembros construyan centros de detención o tránsito en terceros países para albergar a personas rechazadas en procesos de asilo, una medida impulsada por algunos gobiernos como Austria y Alemania, pero cuestionada por países como Francia y España.
Organizaciones de derechos humanos han criticado la iniciativa al advertir que podría aumentar las detenciones masivas y derivar en riesgos de violaciones a derechos fundamentales. A pesar de ello, sectores políticos han celebrado el avance como un giro decisivo en la política migratoria europea.
La reforma deberá ser aprobada formalmente antes de entrar en vigor, aunque varias de sus disposiciones podrían aplicarse en los próximos 12 meses.









