La Asamblea Nacional aprobó la ley que reconoce el derecho a “ayudar a morir” para pacientes con enfermedades graves e irreversibles.
La Asamblea Nacional francesa aprobó de manera definitiva la ley que legaliza la eutanasia y el suicidio asistido para personas con enfermedades graves, incurables y con sufrimiento considerado insoportable, marcando un cambio histórico en la legislación del país.
El proyecto obtuvo 291 votos a favor y 241 en contra durante su tercera lectura, luego de un largo proceso legislativo iniciado en 2025, en el que la iniciativa fue aprobada en la Cámara baja, pero rechazada en dos ocasiones por el Senado, de mayoría conservadora.
Impulsada por el presidente Emmanuel Macron como una de las principales reformas sociales de su segundo mandato, la norma establece el derecho a la “ayuda a morir” bajo estrictas condiciones, entre ellas ser mayor de edad, tener nacionalidad francesa o residencia en el país y padecer una enfermedad grave e irreversible con deterioro avanzado de la salud.

El procedimiento requerirá una solicitud formal del paciente, una evaluación médica colegiada y la confirmación de su decisión después de un periodo mínimo de reflexión. La aplicación de algunos puntos de la ley, como el plazo de reflexión de dos días, será revisada por el Consejo Constitucional.
Tras la aprobación, Macron aseguró que el proceso de revisión constitucional continuará conforme a los principios del Estado de derecho, mientras que sectores religiosos expresaron su rechazo al considerar que la medida representa una transformación profunda en la relación de Francia con la vejez, la enfermedad y la vulnerabilidad.
De ser ratificada, Francia se sumaría al grupo de países que permiten alguna forma de asistencia médica para poner fin a la vida bajo condiciones reguladas.









