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Washington aplicará un gravamen del 10% a importaciones de 60 países al considerar insuficientes sus medidas contra productos elaborados con trabajo forzado.

El gobierno de Estados Unidos anunció la aplicación de nuevos aranceles a las importaciones provenientes de 60 países, entre ellos México, al considerar que sus autoridades no han implementado medidas suficientes para impedir la entrada de mercancías fabricadas mediante trabajo forzado.

El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, informó que México será incluido en el grupo de países sujetos a un arancel del 10%, junto con naciones como Canadá, Argentina, India, Indonesia, Malasia, Guatemala y Reino Unido.

Otros países enfrentarán tarifas superiores, de hasta 12.5%, dependiendo del nivel de cumplimiento que Washington determine respecto a las políticas para combatir la producción vinculada con prácticas laborales coercitivas.

La administración estadounidense argumentó que la falta de controles adecuados representa una barrera comercial y justificó la medida bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio, una herramienta utilizada por Washington para responder a prácticas que considera perjudiciales para sus intereses económicos.

De acuerdo con las autoridades estadounidenses, los nuevos gravámenes buscan presionar a los gobiernos extranjeros para fortalecer sus sistemas de supervisión, mejorar la trazabilidad de sus cadenas de suministro y evitar que productos elaborados bajo condiciones de explotación lleguen al mercado estadounidense.

El gobierno de Estados Unidos señaló que habrá excepciones para ciertas materias primas y productos considerados estratégicos, con el objetivo de evitar afectaciones al suministro interno o impactos negativos para consumidores y empresas estadounidenses.

Además, Washington contempla mecanismos de incentivo para que algunos países adopten compromisos más estrictos contra el trabajo forzado, incluyendo mayores inspecciones laborales y controles sobre sus exportaciones.

La decisión ocurre en medio de una nueva etapa de tensiones comerciales impulsadas por la administración del presidente Donald Trump, quien ha utilizado los aranceles como una herramienta de presión económica y diplomática frente a otros países.

El anuncio fue realizado horas antes del vencimiento de un arancel global del 10% promovido previamente por Trump, una medida que posteriormente fue cuestionada y anulada por la Corte Suprema estadounidense.

Para México, la decisión representa un nuevo desafío comercial con su principal socio económico, luego de meses de negociaciones relacionadas con aranceles, cadenas de suministro y la aplicación de reglas dentro del marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Analistas señalan que el impacto final dependerá de la aplicación de las tarifas, los sectores involucrados y la capacidad de los países afectados para demostrar avances en la prevención del trabajo forzado dentro de sus industrias exportadoras.

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