La mortandad de ballenas francas australes se mantiene bajo investigación en Chubut, donde científicos analizan una posible infección bacteriana.
La muerte de cientos de ballenas francas australes en las costas de Chubut ha puesto nuevamente el foco en la importancia de las aguas patagónicas para la reproducción y conservación de esta especie.
Los ejemplares muertos han sido localizados desde junio principalmente en la Península Valdés y zonas cercanas a Puerto Madryn, uno de los principales sitios de reproducción de la ballena franca austral en el Atlántico Sur. Autoridades y equipos científicos investigan las causas de una temporada que registra una mortalidad especialmente elevada entre los ballenatos.
Entre las hipótesis se encuentra una posible infección provocada por una bacteria común en el ambiente marino. Sin embargo, las autoridades señalaron que todavía no existen conclusiones definitivas y que, hasta ahora, no se han encontrado evidencias que relacionen las muertes con actividades humanas.
El primer censo de la temporada 2026 contabilizó 1,375 ejemplares, incluidos 409 ballenatos. La cifra contrasta con los 2,110 ejemplares registrados en 2025, aunque especialistas pidieron interpretar la diferencia con cautela mientras continúan las investigaciones.
Las ballenas francas australes llegan cada año a las costas argentinas entre junio y noviembre para aparearse y criar a sus ballenatos. Los adultos pueden alcanzar unos 17 metros de longitud y pesar cerca de 40 toneladas. En Argentina, la especie está protegida como Monumento Natural Nacional desde 1984.








