Pyongyang denunció ante la ONU una amenaza “sin precedentes” por parte de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur y defendió su capacidad de disuasión nuclear.
Corea del Norte llevó nuevamente sus acusaciones contra Estados Unidos y sus aliados a la Asamblea General de Naciones Unidas, donde denunció un incremento “sin precedentes” de las tensiones militares en la península coreana y defendió su condición de Estado con armas nucleares.
Durante su intervención en Nueva York, el viceministro norcoreano de Asuntos Exteriores, Kim Son-gyong, acusó a Estados Unidos, Japón y Corea del Sur de haber convertido su cooperación militar en un bloque cada vez más ofensivo. Según Pyongyang, los ejercicios conjuntos, el despliegue de armamento y el fortalecimiento de las capacidades militares de estos países están agravando la situación de seguridad regional.
Uno de los principales puntos de su discurso fue la defensa del programa nuclear norcoreano. Kim afirmó que el estatus de Corea del Norte como Estado nuclear es “irreversible” y sostuvo que su capacidad de disuasión constituye una herramienta indispensable para proteger la soberanía y seguridad del país frente a amenazas externas.
El funcionario también cuestionó el respaldo de Washington a los planes de Corea del Sur para desarrollar submarinos de propulsión nuclear. Pyongyang considera que este proyecto, junto con el despliegue de misiles, drones y otros equipos militares en la región, incrementa la inestabilidad en Asia-Pacífico.
Kim dirigió además críticas contra Japón por lo que calificó como un proceso de rearme. La declaración se produce en un momento de creciente cooperación militar entre Washington, Seúl y Tokio, mientras Corea del Norte continúa desarrollando y probando sistemas de armas, incluidos nuevos misiles.
A pesar de sus acusaciones, el diplomático destacó que no se ha producido un nuevo conflicto armado en la península y atribuyó esa situación a la capacidad de disuasión militar de Pyongyang. También expresó preocupación por el deterioro de la confianza en el sistema multilateral y llamó a los Estados miembros de la ONU a defender el orden internacional y los principios de la organización.
Las declaraciones norcoreanas contrastan con la posición de Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, cuyos responsables diplomáticos reiteraron recientemente su compromiso con la desnuclearización de Corea del Norte y llamaron a Pyongyang a retomar el diálogo.









