Miles de voluntarios, incluidas mujeres, participan en ejercicios con armas, drones y tácticas de combate urbano como parte de un programa de “defensa nacional”.
Las principales plazas de Teherán se han convertido en improvisados campos de entrenamiento militar, donde miles de voluntarios iraníes reciben instrucción ante un eventual escenario de invasión terrestre por parte de Estados Unidos.
Imágenes difundidas por Reuters muestran a numerosas mujeres participando en ejercicios militares y aprendiendo técnicas de combate. En las plazas Hafte Tir e Imán Hosein se instalaron circuitos donde los participantes practican el manejo de armas, lanzamiento de proyectiles, operación de drones y tácticas de guerra urbana.
Los voluntarios también realizan recorridos bajo alambradas, superan obstáculos y practican descensos con cuerda, mientras algunos ejercicios de defensa antiaérea se llevan a cabo mediante gafas de realidad virtual.

Las actividades forman parte del programa estatal “Janfada”, presentado por las autoridades iraníes como una iniciativa de preparación para la defensa nacional. Según responsables del programa, más de 500 mil personas se han inscrito en mil batallones de “resistencia nacional”.
La organización Basij, vinculada a la Guardia Revolucionaria, participa en la capacitación junto con distintas ramas del Ejército iraní. Los cursos incluyen instrucción en combate urbano y manejo de armas como fusiles Kaláshnikov y Dragunov, pistolas Browning, lanzacohetes RPG y ametralladoras PK.
La movilización ocurre en un contexto de alta tensión militar entre Irán, Estados Unidos e Israel, mientras los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una salida al conflicto continúan sin concretar un acuerdo.
La apertura de nuevos centros de entrenamiento en la capital refleja la preparación de Teherán para distintos escenarios de confrontación y la incorporación de civiles a programas organizados de defensa nacional.









