Según la cadena SBS, el hombre admitió que su hijo, quien previamente lo había apoyado económicamente, había dejado de hacerlo.
De manera terrible, una celebración de cumpleaños en Sondo-dong, Incheon, Corea del Sur, se convirtió en una escena de horror el pasado 20 de julio, cuando un hombre de 63 años asesinó a su hijo de 33 años.
El suceso ha conmocionado a la nación debido a la brutalidad y la naturaleza del crimen. Las autoridades locales iniciaron un operativo de búsqueda y captura del responsable, quien fue hallado en la misma fiesta familiar que se realizaba en su honor.
La reunión, organizada por la víctima, se llevaba a cabo en un departamento, con la presencia de la esposa e hijos del fallecido. Solo la madre del joven, exesposa del agresor, estaba ausente en ese momento.
Los informes de los medios coreanos detallan que el sospechoso, identificado como “Señor A”, se ausentó brevemente del lugar para regresar con un arma de fabricación casera, con la que disparó a su propio hijo.
La víctima recibió dos impactos de bala en el abdomen y, a pesar de ser trasladado de urgencia a un hospital, no logró sobrevivir.
Tras su captura, el «Señor A» se negó inicialmente a cooperar con las autoridades. Sin embargo, después de ser entrevistado por perfiladores criminales, finalmente confesó el motivo de sus atroces acciones.
Según la cadena SBS, el hombre admitió que su hijo, quien previamente lo había apoyado económicamente, había dejado de hacerlo.
“Mi hijo me había estado apoyando económicamente, pero dejó de hacerlo… Aunque su negocio va bien, ya no me apoyaba”, declaró el agresor a las autoridades. Los expertos en el caso sugieren que el resentimiento acumulado fue el principal impulsor de este terrible crimen.
Además del arma de fuego casera utilizada en el asesinato, los investigadores encontraron una bomba de fabricación artesanal que no fue detonada. El “Señor A” intentó huir tras el ataque, pero fue aprehendido por la policía horas después.









