-Los expertos en inmunización advierten que estos cambios pueden generar mayor número de enfermos e incluso más muertes entre infantes estadounidenses.
El gobierno de Estados Unidos reformó el calendario federal de vacunas pediátricas de Estados Unidos, que dejó de recomendar que todos los niños sean inmunizados contra seis enfermedades, entre ellas la influenza.
El cambio fue anunciado por el Departamento de Salud del país, dirigido por el escéptico de las vacunas Robert F. Kennedy Jr., y supone una modificación profunda tras años de recomendaciones con respaldo científico.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) recomendarán ahora que las dosis contra la hepatitis A, la hepatitis B y la enfermedad meningocócica sean aplicadas solo a personas de alto riesgo o por recomendación médica, en vez de como práctica estándar. La agencia ya había recomendado este mismo cambio de modelo para las vacunas de covid-19. Esta decisión se da tras la directiva del presidente Donald Trump de que las autoridades sanitarias comparen el calendario de vacunación de Estados Unidos con los de otros países.
“Después de una revisión exhaustiva de la evidencia, estamos alineando el calendario de vacunación infantil de Estados Unidos con el consenso internacional, a la vez que fortalecemos la transparencia y el consenso informado. Esta decisión protege a los niños, respeta a las familias y reconstruye la confianza en la salud pública”, dijo Kennedy.
No obstante, expertos en medicina y salud pública critican desde ya la reforma. Sean O’Leary, presidente del Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría, aseguró que “el calendario de vacunación infantil es una de las herramientas más investigadas que tenemos para proteger a los niños de enfermedades graves, en ocasiones mortales”. Afirmó que los países consideran cuidadosamente las recomendaciones sobre vacunas basándose en los niveles de enfermedad de su población y sus sistemas de salud.
“No se puede simplemente copiar y pegar la salud pública, y eso es lo que parecen estar haciendo aquí”, afirmó O’Leary. “Literalmente, la salud y la vida de los niños están en juego”.
“Abandonar las recomendaciones sobre las vacunas que previenen la gripe, la hepatitis y el rotavirus, y cambiar la recomendación sobre el VPH sin un proceso público para sopesar los riesgos y los beneficios, provocará más hospitalizaciones y muertes evitables entre los niños estadounidenses”, afirmó Michael Osterholm, del Vaccine Integrity Project, con sede en la Universidad de Minnesota.









