Busca el mariscal de campo darle a los Patriots un Vince Lombardi en su segundo año con la franquicia.
Drake Maye se encuentra luchando contra la sombra de Tom Brady y parece estar construyendo su propia narrativa con una velocidad sorprendente.
De lograr los New England Patriots alzarse con el Trofeo Vince Lombardi en el Super Bowl LX; el joven mariscal de campo alcanzaría una marca que definiría su carrera: ganar un campeonato de la NFL en apenas su segunda temporada con la franquicia, igualando la hazaña histórica del legendario “TB12”.
Aunque el destino podría ser el mismo, el origen de ambas historias no podría ser más diferente. Tom Brady llegó a los Patriots en el año 2000 con un perfil bajo, seleccionado en la sexta ronda del draft. No fue sino hasta su segundo año (2001) cuando una lesión de Drew Bledsoe le abrió las puertas de la titularidad, culminando aquella campaña con una victoria épica en el Super Bowl XXXVI contra los Rams.
Por el contrario, Drake Maye llegó con la etiqueta de salvador. Seleccionado como el QB franquicia del futuro, Maye no tuvo que esperar un golpe de azar; se hizo con el control de la ofensiva desde su primera temporada, asumiendo la responsabilidad de liderar la reconstrucción del equipo más laureado del siglo XXI.
Igualar a Brady en su segundo año no es solo una estadística; es una declaración de intenciones. Mientras que Brady demostró que la resiliencia y el aprovechamiento de las oportunidades dictan el éxito, Maye está demostrando que su talento puede acelerar los procesos de maduración de un equipo en transición.
La posibilidad de ver a Drake Maye levantando el trofeo en febrero de 2026 mantiene a la afición de New England con una expectativa que no se sentía en años. Pensar que Maye puede ser ‘el nuevo Brady’ es aventurado; sin embargo, sí puede ser el comienzo de una carrera llena de éxitos para el joven mariscal de campo.









