La protesta se realizó en la escalinata de la Universidad de La Habana, siendo pacífica y discreta, pero llamativa por inusual.
Una treintena de estudiantes protagonizó una sentada en la Universidad de La Habana para protestar por la grave crisis en el país, sus efectos en la educación y la falta de efectividad de las vías institucionales para sus quejas.
La protesta en la icónica escalinata de la universidad capitalina fue pacífica y discreta, pero llamativa por inusual.
Tras casi dos horas de negociación con el personal académico, los jóvenes -que no quisieron hablar con los medios- accedieron a trasladarse a otro lugar para proseguir con el diálogo.
En un país atravesado por una crisis estructural de años agravada ahora por el bloqueo petrolero de EE.UU., la educación superior también se ha visto fuertemente afectada por los problemas que ha atizado la falta de combustible.
Los apagones se han prolongado aún más y con la corriente también se pierde la cobertura móvil y la telefonía, el transporte público casi ha desaparecido y muchos servicios públicos, como las universidades, están en modo a distancia.
La sentada comenzó a las 10 de la mañana, cuando un solo joven, con una sombrilla y una mochila, se sentó en el primer escalón, siguiendo una convocatoria estudiantil por redes sociales que tanto la universidad como la oficialista Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) trataron de desincentivar.
Poco a poco se le fueron sumando estudiantes de forma paralela, pero incluso en un mayor número, se fueron acercando al lugar personal de la universidad del claustro y la administración y miembros de la inteligencia del Ministerio del Interior (Minint), la denominada seguridad del Estado.
Hasta el lugar donde estaban concentrados los jóvenes se acercaron la rectora de la Universidad de La Habana, Miriam Nicado García, y el viceministro primero de Educación Superior, Modesto Ricardo Gómez.
Estos reclamos eminentemente académicos los superó la conversación por las quejas en torno a la forma en la que los universitarios pueden plantear sus problemas y formar parte del debate de las soluciones y de los procesos de toma de decisiones.
De hecho, los estudiantes habían empezado la semana pasada a sentirse relegados y, ante lo que entendieron como decisiones tomadas desde arriba, crearon varios grupos de debate alternativos en redes sociales y lanzaron la convocatoria de la sentada.
Tanto la Universidad de La Habana como la FEU salieron rápidamente a decir que esa iniciativa era fake y subrayaron que los espacios de diálogo establecidos estaban funcionando.
Varios jóvenes resaltaron que parte de la erosión de la confianza en la universidad y en la FEU comenzó el pasado junio, cuando no se atendió como los estudiantes querían a su malestar por una fortísima subida de las tarifas móviles de la empresa estatal de telefonía.
No obstante, los jóvenes acabaron accediendo y abandonaron voluntariamente en grupo la escalinata para reunirse con Nicado García, entre otros, una vez que ya habían sido alejados de los medios de comunicación.
La culpa de esta situación extremadamente severa en el país es del bloqueo petrolero de EE.UU.m que «está realmente masacrando a toda una sociedad» y es un genocidio contra todo el pueblo de Cuba.









