El mercado negro del tabaco se dispara, 77 mil millones de cigarros ilícitos y pérdidas millonarias que golpean a gobiernos y ciudadanos.
El consumo de cigarrillos ilegales en la Región de las Américas ha encendido las alertas: casi uno de cada tres proviene del mercado ilícito, reveló un estudio reciente que exhibe el crecimiento de una economía paralela vinculada al crimen organizado.
De acuerdo con el informe elaborado por KPMG para Philip Morris International, en 2025 se consumieron alrededor de 77 mil millones de cigarrillos ilegales en 11 países de América Latina y Canadá, lo que representa el 31.9% del total del mercado. La cifra coloca a la región como el principal foco mundial de consumo ilícito, duplicando el promedio global.
El impacto no solo es sanitario, sino también económico. Se estima que los gobiernos dejaron de percibir más de 8 mil 500 millones de dólares en ingresos fiscales, recursos que podrían haberse destinado a salud, educación o infraestructura.
Especialistas advierten que el problema va más allá del contrabando: el comercio ilícito está ligado a redes criminales y a otros delitos, además de poner en riesgo a los consumidores al evadir controles sanitarios y regulatorios.
El fenómeno es especialmente grave en países como Brasil, que concentra más de la mitad del consumo ilegal en la región, mientras que en Panamá y Ecuador los cigarrillos ilícitos dominan prácticamente todo el mercado.
El informe también señala que la alta demanda de productos más baratos, junto con regulaciones estrictas y aumentos fiscales, ha empujado a los consumidores hacia el mercado negro, fortaleciendo así una industria ilegal cada vez más sólida y difícil de combatir.
Ante este panorama, expertos y autoridades coinciden en la urgencia de reforzar estrategias de control, inteligencia y cooperación internacional para frenar un problema que ya impacta directamente en la economía, la seguridad y la salud pública.









