México defiende el libre comercio mientras Washington presiona por reglas más estrictas en el sector.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, lideró las negociaciones entre México y Estados Unidos con representantes de la industria automotriz, en un momento decisivo rumbo a la revisión del T-MEC prevista para 2026.
Durante el encuentro, en coordinación con autoridades de ambos países, se analizaron los principales desafíos del sector, incluyendo las reglas de origen, los aranceles y la reconfiguración de las cadenas de suministro en Norteamérica.

Uno de los puntos más sensibles fue la propuesta de Estados Unidos de incrementar el contenido regional obligatorio del 75% al 80% en la fabricación de vehículos, lo que podría modificar significativamente la estructura productiva de la industria.
Ante este escenario, la delegación mexicana, respaldada por el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, defendió la permanencia de esquemas de libre comercio y “cero aranceles” para mantener la competitividad regional.

Ebrard subrayó que México se ha consolidado como un actor clave en el fenómeno del nearshoring, lo que ha atraído inversiones estratégicas y fortalecido la integración económica con Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, las posturas reflejan tensiones: mientras México apuesta por la apertura comercial, Estados Unidos busca endurecer reglas para fortalecer su industria interna, incorporando estándares laborales y ambientales más estrictos.

El diálogo ocurre en un contexto donde el intercambio comercial bilateral supera los 900 mil millones de dólares anuales, con la industria automotriz como uno de sus pilares fundamentales.
Se prevé que las negociaciones continúen con mesas técnicas y reuniones de alto nivel, cuyo resultado será determinante para el futuro económico de la región.









