Familiares y aliados del narco quedan en la mira para frenar redes de apoyo y el tráfico de fentanilo.
El gobierno de Estados Unidos anunció la imposición de restricciones de visa contra 75 personas identificadas como familiares o asociados cercanos del Cártel de Sinaloa, en una nueva escalada dentro de su estrategia para combatir el narcotráfico internacional.
El secretario de Estado, Marco Rubio, informó que la medida se sustenta en la Orden Ejecutiva 14059, firmada en 2021 por Joe Biden, la cual permite sancionar a personas extranjeras vinculadas con el tráfico de drogas.
Bajo este mecanismo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) puede congelar activos y bloquear operaciones financieras de los implicados, cerrando así el paso a recursos que alimentan las estructuras criminales.
Autoridades estadounidenses señalaron que el objetivo es debilitar las redes de apoyo que sostienen al cártel, al considerar que familiares y colaboradores juegan un papel clave en la logística y operación del narcotráfico.
La decisión llega en un contexto de creciente presión contra el grupo criminal, señalado como uno de los principales responsables del tráfico de fentanilo y drogas sintéticas hacia territorio estadounidense.
Además, el Departamento de Estado ha elevado el nivel de confrontación al clasificar al Cártel de Sinaloa como organización terrorista extranjera, lo que amplía las herramientas legales para perseguir tanto a sus integrantes como a su entorno cercano.
Especialistas advierten que estas acciones buscan asfixiar no solo a los líderes del narco, sino a todo el ecosistema que les permite operar, enviando un mensaje claro: el cerco se cierra más allá de las fronteras.









