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-En las últimas semanas, varios de sus dirigentes han sido objeto de detenciones, investigaciones o procesos administrativos.

El gobierno de Vladímir Putin ha intensificado una campaña de detenciones y acciones legales contra el partido opositor Yábloko, la única formación liberal legal en Rusia, en un contexto marcado por la cercanía de las elecciones previstas para septiembre. Aunque sin representación en la Duma Estatal, Yábloko mantiene presencia en diversas asambleas regionales y ha sido una de las pocas voces que desde su fundación en 1993 se ha opuesto abiertamente a la política militar del Kremlin, incluyendo la guerra en Ucrania y los conflictos en Chechenia.

En las últimas semanas, varios de sus dirigentes han sido objeto de detenciones, investigaciones o procesos administrativos. Entre ellos destaca el arresto de Grigori Gribenko, líder del partido en la región siberiana de Irkutsk, tras un registro en su domicilio vinculado al presunto hallazgo de sustancias estupefacientes.

La formación denunció que las acusaciones son fabricadas, recordando que el político había reportado presiones previas por intentar convocar una manifestación en defensa de la plataforma Telegram, cuyo acceso Moscú ha intentado restringir.

A este caso se suma la detención de Emilia Slabunova, diputada regional en Carelia, sancionada por una fotografía publicada años atrás junto al fallecido opositor Alexéi Navalni, figura cuya mención ha sido catalogada por las autoridades como contenido extremista. Asimismo, Alexandr Shishlov, representante del partido en San Petersburgo, enfrenta procesos administrativos por difundir una entrevista en la que se hacía referencia al mismo líder opositor.

Las medidas también han alcanzado a otras figuras vinculadas a Yábloko o al entorno crítico del Kremlin, como Dmitri Murátov, director del diario Nóvaya Gazeta y premio Nobel de la Paz, así como al presidente del partido, Nikolái Ribakov, y a dirigentes históricos como Lev Shlosberg y Maxim Kruglov, incluidos en listas oficiales de extremistas y terroristas. Estas designaciones, según la legislación rusa, limitan o impiden su participación en procesos electorales.

El exaspirante presidencial Boris Nadezhdin denunció que la mayoría de los representantes regionales de Yábloko han sido detenidos o etiquetados como agentes extranjeros, en lo que considera una estrategia sistemática para neutralizar a la oposición antes de los comicios del 20 de septiembre. En esa fecha, además de elecciones legislativas, se renovarán asambleas clave en regiones como San Petersburgo, Carelia, Pskov y Nizhni Nóvgorod.

El presidente Putin ha defendido las limitaciones a plataformas digitales y servicios de comunicación, argumentando que responden a razones de seguridad nacional. Sin embargo, estas medidas han generado un creciente malestar entre la población, especialmente por la ralentización del internet móvil, en un contexto donde las libertades civiles y el espacio político continúan bajo fuerte presión.

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