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Vientos de más de 200 km/h devastan comunidades; equipos de rescate trabajan contrarreloj entre escombros y apagones masivos

Un potente tornado categoría EF-2 golpeó el norte del estado de Texas, en Estados Unidos, dejando al menos dos personas muertas, decenas de viviendas destruidas y más de 20 familias desplazadas, en uno de los eventos meteorológicos más severos registrados en la región en lo que va del año.

El fenómeno, generado por una intensa supercélula, tocó tierra en las inmediaciones de Runaway Bay, una comunidad ubicada a unos 72 kilómetros al noroeste de Fort Worth. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, el tornado alcanzó vientos de hasta 217 kilómetros por hora, con un nivel de fuerza suficiente para arrancar techos, derribar estructuras completas y lanzar vehículos a varios metros de distancia.

Las autoridades confirmaron que una de las víctimas mortales se registró en Runaway Bay, mientras que la segunda ocurrió en una zona cercana a la localidad de Springtown, donde también se reportaron daños estructurales severos.

Equipos de emergencia, bomberos y personal de protección civil trabajaron durante horas en labores de búsqueda y rescate, removiendo escombros para localizar posibles sobrevivientes atrapados en viviendas colapsadas. El juez del condado de Wise, J.D. Clark, señaló que el acceso a las zonas afectadas ha sido particularmente complicado debido a carreteras bloqueadas, árboles caídos y la interrupción de servicios básicos.

Uno de los mayores desafíos para las autoridades ha sido el apagón generalizado que afecta a gran parte de la población en la zona impactada. La caída de líneas eléctricas y la destrucción de infraestructura han dejado a cientos de personas sin suministro eléctrico, lo que complica tanto las labores de rescate como la atención a los damnificados.

El tornado formó parte de un sistema de tormentas severas que se desplazó desde las cercanías de Wichita Falls hacia el sureste, pasando por áreas densamente pobladas del norte de Texas. En su trayectoria, también generó alertas por posibles tornados adicionales, particularmente cerca de Azle, donde radares detectaron un fenómeno extremadamente peligroso.

Autoridades locales han ordenado el cierre de caminos y han establecido perímetros de seguridad para evitar riesgos adicionales, mientras continúan los trabajos de evaluación de daños. Se espera que en las próximas horas se determine con mayor precisión el número de viviendas afectadas y el costo total de la devastación.

Especialistas advierten que la temporada de tornados en Estados Unidos apenas comienza y que las condiciones atmosféricas actuales podrían favorecer la formación de nuevos eventos extremos en las próximas semanas, por lo que llaman a la población a mantenerse informada y atender las alertas meteorológicas.

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