Conflictos activos y tensiones geopolíticas disparan la inversión en defensa a niveles sin precedentes
El gasto militar mundial continúa en ascenso y alcanzó en 2025 una cifra récord de 2.9 billones de dólares, consolidando más de una década de crecimiento sostenido, de acuerdo con el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri).
Las principales potencias —Estados Unidos, China y Rusia— concentran más de la mitad del gasto global, reflejando un escenario internacional marcado por la competencia estratégica y la preparación ante posibles conflictos.
Aunque Estados Unidos registró una reducción en su gasto, esta fue ampliamente compensada por incrementos significativos en Europa y Asia. En el caso europeo, la guerra en Ucrania ha obligado a varios países a reforzar sus capacidades militares, mientras que en Asia el aumento responde a tensiones regionales y a la influencia creciente de China.
Países como Alemania y España han incrementado considerablemente sus presupuestos de defensa, mientras que Rusia y Ucrania destinan una proporción significativa de su Producto Interno Bruto a la guerra.
Especialistas advierten que este incremento no solo refleja la existencia de conflictos activos, sino también una tendencia hacia la militarización global, que podría tener consecuencias económicas y sociales a largo plazo.









