La aeronave se desplomó de la parte frontal antes de despegar hacia Estados Unidos; no había pasajeros a bordo y no se reportaron heridos.
Momentos de tensión se vivieron en el Aeropuerto de Frankfurt, Alemania, luego de que un avión Boeing 787-9 Dreamliner de Lufthansa sufriera el colapso de su tren de aterrizaje delantero mientras permanecía estacionado en una puerta de embarque.
La aeronave, identificada como “Herne”, tenía previsto cubrir la ruta entre Frankfurt y Los Ángeles cuando, de manera repentina, la estructura frontal cedió y el fuselaje terminó apoyado sobre el suelo.
De acuerdo con los primeros reportes, el incidente ocurrió durante los preparativos previos al vuelo, cuando no había pasajeros a bordo, por lo que no se registraron personas lesionadas. Personal de emergencia y trabajadores aeroportuarios acudieron de inmediato para asegurar la zona y evaluar los daños.
El caso llamó la atención dentro de la industria aeronáutica debido a que el avión había sido incorporado recientemente a la flota de Lufthansa y contaba con pocos meses de operación.
Imágenes difundidas en redes sociales muestran la aeronave inclinada hacia adelante, rodeada por vehículos de asistencia terrestre y equipos de emergencia. Las autoridades alemanas ya iniciaron una investigación para determinar si la falla fue provocada por un problema mecánico, una maniobra en tierra o algún otro factor.
Aunque los daños materiales obligaron a cancelar el vuelo programado, los reportes preliminares señalan que el incidente ocurrió exclusivamente en tierra, evitando una situación de mayor riesgo. Lufthansa y las autoridades aeronáuticas continuarán con las inspecciones para establecer las causas exactas del percance y definir cuándo la aeronave podrá volver a operar.









