La cumbre de las principales economías del mundo inicia en Francia marcada por las tensiones geopolíticas, el conflicto en Ucrania y el reciente entendimiento entre Washington y Teherán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arribó este lunes a la Cumbre del G7 con un nuevo impulso diplomático tras anunciar un acuerdo preliminar con Irán para avanzar hacia el fin de las hostilidades en el Golfo Pérsico, mientras la guerra entre Rusia y Ucrania se perfila como uno de los temas centrales de la agenda internacional.
La reunión de los líderes de las siete economías más industrializadas del mundo se desarrolla del 15 al 17 de junio en la ciudad francesa de Évian-les-Bains, bajo la presidencia de Emmanuel Macron. Además de Estados Unidos, participan Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Canadá, Japón, representantes de la Unión Europea e invitados de otras regiones.
Previo al inicio de la cumbre, Trump anunció un memorando de entendimiento entre Washington y Teherán que contempla avanzar hacia el fin del conflicto y la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte mundial de petróleo. Aunque el acuerdo aún debe formalizarse y existen interrogantes sobre varios de sus alcances, la Casa Blanca lo considera un paso significativo para estabilizar la región.
Con el tema iraní en el centro de las conversaciones, el mandatario estadounidense adelantó que buscará impulsar nuevos esfuerzos diplomáticos para acercar posiciones entre Rusia y Ucrania. Durante los últimos días sostuvo contactos con los presidentes Volodímir Zelenski y Vladímir Putin, aunque por ahora no se han anunciado avances concretos hacia un proceso de paz.
La presencia de Zelenski en el encuentro busca reforzar el respaldo internacional a Ucrania y mantener la presión sobre Moscú, en un conflicto que continúa siendo una de las mayores preocupaciones de seguridad para Occidente.
Además de los desafíos geopolíticos, los líderes abordarán temas relacionados con la estabilidad económica global, la inteligencia artificial, la seguridad energética, el acceso a minerales estratégicos y las relaciones comerciales con China, en una cumbre considerada clave para medir la capacidad de las democracias industrializadas de responder de manera coordinada a los principales retos internacionales.









