Una antigua central eléctrica de carbón en Brandeburgo se transforma en uno de los mayores centros de datos de IA de Europa, con 100 mil GPU y un ambicioso proyecto de energía renovable.
En la región alemana de Lausitz, una antigua central eléctrica de carbón está siendo transformada en uno de los mayores centros de datos de inteligencia artificial de Europa, mediante una inversión de 11 mil millones de euros realizada por Schwarz Digits, empresa tecnológica perteneciente al grupo propietario de Lidl y Kaufland.
El complejo, ubicado en Lübbenau, contará con alrededor de 100 mil procesadores gráficos (GPU) destinados, entre otras funciones, al procesamiento y entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. Las primeras salas de servidores están previstas para comenzar operaciones a finales de 2027.
El proyecto busca convertirse en un símbolo de la transformación económica de una región históricamente vinculada al carbón. Además de almacenar información del grupo Schwarz, el centro prestará servicios a clientes externos, entre ellos instituciones públicas.
La empresa asegura que la instalación tendrá un enfoque orientado a reducir su impacto ambiental. El sistema de refrigeración utilizará un circuito cerrado de agua, diseñado para evitar el consumo permanente del recurso, mientras que el complejo funcionará con electricidad proveniente de fuentes renovables.
El proyecto también contempla la instalación de paneles solares, capaces de generar alrededor de 520 mil kilovatios hora al año, y el aprovechamiento del calor residual para proporcionar calefacción urbana a unos 75 mil hogares durante los meses fríos.
Sin embargo, el enorme consumo energético de los centros de datos de inteligencia artificial genera preocupación a nivel internacional. Cuando opere a plena capacidad, la instalación de Lübbenau consumirá tanta electricidad como una ciudad de tamaño medio. También existen dudas sobre el ruido generado por los servidores y los equipos de respaldo.
A diferencia de otros proyectos similares, la instalación alemana se ubicará lejos de zonas habitacionales y contará con aislamiento acústico especial. Además, la empresa asegura que su ubicación responde a criterios estratégicos relacionados con la seguridad de los datos y la protección frente a posibles ciberataques o desastres.
El centro forma parte de los esfuerzos para impulsar la economía de Lausitz tras la salida progresiva del carbón. El gobierno alemán destina alrededor de 40 mil millones de euros a la transformación de antiguas regiones carboníferas, mientras la Unión Europea también aporta recursos para reducir el impacto económico y social de esta transición.
Aunque inicialmente el centro generará unos 60 empleos directos debido a su alto nivel de automatización, sus impulsores esperan que contribuya a convertir a Lübbenau en un referente tecnológico de la nueva economía alemana.









