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Más de 30 países y organismos internacionales despliegan equipos de rescate mientras continúan las labores de búsqueda entre escombros en La Guaira, epicentro del desastre.

La cifra de víctimas por los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron Venezuela aumentó a 235 personas fallecidas y más de 4 mil 300 heridas, mientras equipos de rescate nacionales e internacionales intensifican las labores de búsqueda entre los escombros en las zonas más afectadas.

Las autoridades venezolanas informaron que el estado de La Guaira, donde se localizó el epicentro del denominado “doblete sísmico”, continúa siendo la región con mayores daños materiales y humanos. Más de un centenar de edificios colapsaron total o parcialmente, miles de viviendas presentan afectaciones estructurales y hospitales de campaña fueron instalados para atender la creciente demanda médica.

El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, principal terminal aérea del país, permanece fuera de operación debido a los daños sufridos en su infraestructura, mientras continúan las evaluaciones técnicas para determinar cuándo podrá reanudar actividades.

El ministro del Interior, Diosdado Cabello, y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informaron que las autoridades mantienen la búsqueda de 157 personas desaparecidas, además de intentar rescatar a cerca de 200 personas que permanecen atrapadas bajo edificios colapsados. Paralelamente, cuadrillas de Protección Civil, bomberos, militares y voluntarios trabajan de manera ininterrumpida para remover escombros y localizar sobrevivientes.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó el estado de desastre natural en La Guaira y anunció la activación de protocolos internacionales de cooperación para atender la emergencia. Asimismo, confirmó la llegada de brigadas especializadas en rescate urbano, personal médico, ingenieros estructurales y ayuda humanitaria procedente de distintos países.

Ola mundial de apoyo

La magnitud del desastre provocó una rápida movilización de la comunidad internacional. México y Chile fueron de los primeros países en anunciar el envío de equipos especializados de búsqueda y rescate, acompañados de personal médico y unidades caninas entrenadas para la localización de personas atrapadas.

Estados Unidos desplegó brigadas de emergencia desde Virginia y Los Ángeles, mientras que Brasil confirmó el envío de bomberos, especialistas en protección civil, maquinaria pesada, hospitales móviles y suministros médicos para apoyar la atención de los damnificados.

A estas acciones se sumaron Panamá, Colombia, Ecuador, República Dominicana, El Salvador, Argentina, Perú, Paraguay, Costa Rica, Guatemala y Uruguay, cuyos gobiernos ofrecieron personal especializado, alimentos, medicamentos, plantas potabilizadoras y equipo para enfrentar la emergencia.

Desde Europa, Francia, España, Italia, Países Bajos y República Checa enviaron rescatistas e ingenieros, además del respaldo tecnológico del sistema satelital Copernicus de la Unión Europea, que ya elabora mapas de alta precisión para identificar las zonas con mayor nivel de destrucción y facilitar las operaciones de rescate.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas, mediante la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), activó sus mecanismos de respuesta rápida, mientras el Programa Mundial de Alimentos (PMA) comenzó el envío de insumos básicos para atender a miles de familias desplazadas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció su disposición para brindar apoyo financiero de emergencia, en tanto que el Vaticano expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y confirmó el envío de ayuda humanitaria. Países como China, Rusia, Israel, Argelia y Libia también manifestaron su disposición para colaborar con recursos técnicos, médicos y logísticos.

Crisis humanitaria en desarrollo

La emergencia mantiene a miles de familias durmiendo en espacios abiertos por temor a nuevas réplicas, mientras la interrupción de los servicios de electricidad, agua potable, telefonía e internet dificulta las labores de rescate y la distribución de ayuda.

Las autoridades informaron que continúan registrándose movimientos sísmicos de menor intensidad, por lo que se mantiene la alerta en varias regiones del país ante el riesgo de nuevos derrumbes. Ingenieros estructurales evalúan edificios públicos, hospitales, escuelas y viviendas para determinar cuáles pueden seguir siendo habitados.

El cierre parcial de carreteras, puentes y terminales aéreas ha complicado el traslado de suministros hacia las comunidades más afectadas, donde también comienzan a registrarse problemas de abastecimiento de alimentos, combustible y medicamentos.

Especialistas señalaron que el denominado “doblete sísmico”, conformado por dos terremotos de gran magnitud ocurridos con apenas segundos de diferencia, liberó una enorme cantidad de energía, provocando daños estructurales generalizados en la región costera del centro-norte de Venezuela.

Mientras continúan las labores de rescate, la prioridad de las autoridades y de la comunidad internacional se concentra en localizar sobrevivientes, atender a los miles de heridos y restablecer los servicios básicos, en una emergencia considerada ya como una de las mayores catástrofes naturales registradas en Venezuela en las últimas décadas.

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