El mandatario ruso recorrió la isla de Iturup, territorio administrado por Moscú y reclamado por Tokio, lo que provocó una enérgica protesta del gobierno japonés.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, realizó por primera vez una visita a las islas Kuriles, un archipiélago administrado por Moscú pero reclamado por Japón, provocando una nueva escalada en la disputa territorial que mantienen ambos países desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Putin visitó la isla de Iturup, donde recorrió un complejo de procesamiento de pescado, un hospital y una escuela, además de reunirse con el gobernador de la región de Sajalín, Valeri Limarenko. El Kremlin difundió imágenes del mandatario durante su recorrido.
La visita generó una fuerte reacción de Tokio. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, calificó el viaje como “absolutamente inaceptable” y anunció que su gobierno presentará una protesta formal y enérgica ante Moscú.
Japón considera que las cuatro islas que denomina Territorios del Norte —Kunashiri, Etorofu, Shikotan y Habomai— forman parte de su territorio por razones históricas y conforme al derecho internacional.

Rusia, por su parte, sostiene que su soberanía sobre las Kuriles está respaldada por los acuerdos internacionales posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Durante su visita, Putin afirmó que la situación de las islas está reconocida en documentos internacionales.
La disputa se remonta a 1945, cuando la Unión Soviética tomó el control del archipiélago. La falta de acuerdo sobre la soberanía de las islas ha impedido que Rusia y Japón firmen un tratado de paz definitivo desde el término de la Segunda Guerra Mundial.
Las Kuriles también tienen importancia estratégica y económica por sus recursos pesqueros y depósitos minerales, además de su ubicación en una zona clave del Pacífico.
El gobierno japonés advirtió que la visita de Putin dificulta aún más la posibilidad de mejorar las relaciones bilaterales, ya deterioradas por la guerra en Ucrania y las diferencias entre Tokio y Moscú.








