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La Alianza Atlántica prepara una nueva ofensiva industrial en defensa con más tecnología, drones y sistemas de vigilancia ante las amenazas globales.

Los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) anunciaron nuevas adquisiciones militares por al menos 50 mil millones de dólares, en una estrategia destinada a fortalecer sus capacidades defensivas, modernizar sus arsenales y ampliar la producción de tecnología militar.

El anuncio fue realizado durante el Foro de la Industria de la Defensa, celebrado como parte de la cumbre de líderes de la Alianza Atlántica en Ankara, Turquía, donde participaron ministros de Defensa y Exteriores, altos funcionarios gubernamentales y representantes de más de 100 compañías especializadas en el sector militar.

Durante el encuentro, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, aseguró que los aliados deben impulsar una “revolución industrial transatlántica” en materia de defensa, al considerar necesario aumentar la capacidad de fabricación de equipos militares y reducir los tiempos de entrega para responder a los nuevos escenarios de seguridad global.

Rutte destacó que la inversión busca atender la necesidad de reponer reservas de armamento, fortalecer las capacidades tecnológicas y prepararse ante desafíos como el fortalecimiento militar de Rusia, la creciente competencia estratégica de China y la evolución de las amenazas híbridas, entre ellas los ataques cibernéticos y el uso de sistemas no tripulados.

El dirigente de la Alianza recordó que los países miembros acordaron incrementar progresivamente su gasto en defensa hasta alcanzar el 5 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) para 2035, una meta que representa uno de los mayores compromisos financieros en la historia reciente de la organización.

Entre los principales proyectos anunciados destacan la entrega de nuevas aeronaves de transporte y abastecimiento militar, la adquisición de drones avanzados para vigilancia marítima y la incorporación de sistemas de alerta temprana y control aéreo destinados a mejorar la capacidad de respuesta de los aliados.

Uno de los programas presentados fue NATO Drone Edge, una iniciativa enfocada en aumentar la inversión en sistemas de defensa contra drones, mejorar la protección de infraestructuras estratégicas y ampliar la capacitación de operadores especializados en aeronaves no tripuladas.

Asimismo, la OTAN anunció nuevas estrategias para facilitar la cooperación entre gobiernos y empresas privadas, con el objetivo de eliminar obstáculos burocráticos, acelerar contratos internacionales y aumentar la producción de equipos militares dentro de los países aliados.

Rutte también hizo un llamado a las instituciones financieras para incrementar el flujo de capital hacia la industria de defensa, al señalar que la participación del sector privado será clave para desarrollar nuevas tecnologías y garantizar una mayor capacidad industrial.

La Alianza Atlántica espera que estas inversiones permitan fortalecer la seguridad colectiva de sus miembros y consolidar una industria militar más integrada, capaz de responder con mayor rapidez a posibles crisis internacionales.

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