Moscú suspende exportaciones, acelera importaciones y flexibiliza normas de producción ante escasez que golpea a la mayoría de sus regiones.
El Gobierno de Rusia anunció la suspensión temporal de las exportaciones de diésel hasta el próximo 31 de julio, como parte de un paquete de medidas de emergencia para enfrentar una creciente crisis de abastecimiento provocada por los ataques con drones ucranianos contra refinerías e instalaciones petroleras estratégicas.
El viceprimer ministro Alexánder Nóvak informó al presidente Vladímir Putin que la situación en el mercado interno “no es fácil”, debido a la reducción de la capacidad de refinación y al aumento de la demanda en varias zonas del país. La prohibición incluye tanto a intermediarios como a los propios productores de combustible.
La crisis ya afecta a 78 de las 83 regiones de la Federación Rusa, donde se han registrado problemas de suministro, largas filas en estaciones de servicio y restricciones a la venta de combustible. Algunas entidades, como Penza, Irkutsk y Zabaykalsky, declararon medidas de emergencia ante la falta de abastecimiento.

Los ataques ucranianos contra la infraestructura energética rusa han provocado daños en varias refinerías. El golpe más reciente ocurrió el 6 de julio, cuando drones impactaron la planta de Omsk, considerada una de las más importantes del país, obligando a detener parte de sus operaciones.
Ante la situación, Moscú autorizó la importación de productos petrolíferos, una medida poco habitual para una potencia energética que durante años ha presumido autosuficiencia en el sector. Además, el Gobierno ordenó aplazar mantenimientos en refinerías y dar prioridad al suministro de regiones con mayor dependencia de estaciones independientes.
El impacto también llegó a los mercados internacionales, donde los precios del diésel europeo alcanzaron máximos históricos. Rusia, que aporta una parte importante del suministro mundial de combustibles, enfrenta ahora el reto de mantener su producción mientras sus instalaciones continúan bajo presión por los ataques y las sanciones occidentales.








