El atentado en Tibú dejó tres trabajadores heridos y daños materiales.
Un ataque con drones cargados de explosivos contra el aeropuerto de Tibú, en el departamento de Norte de Santander, Colombia, dejó tres trabajadores heridos y daños en la infraestructura del lugar, informó el Ejército colombiano.
Las autoridades atribuyeron la agresión al Ejército de Liberación Nacional (ELN), organización armada con fuerte presencia en la región del Catatumbo, una zona fronteriza con Venezuela afectada por la presencia de grupos ilegales y el tráfico de drogas.
De acuerdo con el reporte militar, los tres empleados resultaron lesionados por la onda expansiva provocada por los explosivos, mientras que imágenes difundidas en redes sociales mostraron daños en techos y oficinas del aeropuerto.
Tras el ataque, unidades del Ejército colombiano fueron desplegadas en la zona con apoyo de vehículos blindados para reforzar la seguridad y ubicar a los responsables del atentado.
El uso de drones modificados con explosivos se ha convertido en una nueva estrategia utilizada por grupos armados en Colombia para atacar instalaciones militares, policías y objetivos civiles, debido a la facilidad con la que pueden operar a distancia.
La agresión ocurrió en una de las zonas más conflictivas del país, donde el ELN y disidencias de las antiguas FARC mantienen una disputa por el control territorial, rutas del narcotráfico y cultivos ilícitos.
Los enfrentamientos registrados en el Catatumbo durante 2025 dejaron más de un centenar de muertos y provocaron el desplazamiento de miles de habitantes que quedaron atrapados entre los combates de los grupos ilegales.
Además de la violencia armada, la región enfrenta altos niveles de secuestro, extorsión y economías criminales que financian a las organizaciones insurgentes.
El ataque ocurre semanas antes del inicio del nuevo gobierno colombiano encabezado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, quien ha anunciado una política de mano dura contra los grupos criminales y dio un plazo para que los integrantes de organizaciones ilegales se entreguen antes de implementar operaciones militares más agresivas.









