Autoridades atribuyen la ola de asesinatos en Santa Cruz a una disputa entre el PCC y Comando Vermelho por el control de rutas para el tráfico de cocaína.
Una escalada de violencia sacudió la región boliviana de Santa Cruz, donde nueve personas fueron asesinadas en los últimos cinco días en medio de una presunta guerra entre organizaciones criminales brasileñas que buscan controlar rutas del narcotráfico.
Entre las víctimas se encuentra un policía, además de personas cuyos cuerpos fueron hallados en distintos puntos de la zona. Las autoridades reportaron cuatro asesinatos dentro de una hacienda y el hallazgo de dos cuerpos decapitados cerca de una carretera.
El Ministerio de Gobierno señaló que los ataques estarían relacionados con sicarios vinculados al Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho, grupos que buscan ampliar su presencia en territorio boliviano.
El ministro Marco Antonio Oviedo afirmó que la disputa estaría relacionada con el control de un corredor utilizado para trasladar droga hacia mercados internacionales.
Como parte de los operativos contra el crimen organizado, el gobierno informó la captura y expulsión de 17 líderes de organizaciones criminales internacionales, además del decomiso de aeronaves, inmuebles, drogas y la destrucción de pistas clandestinas.
Ante la crisis de seguridad, unos 250 policías fueron enviados a la zona fronteriza de San Matías, donde se registraron varios de los homicidios.
Bolivia, de acuerdo con Naciones Unidas, es el tercer productor mundial de cocaína, detrás de Colombia y Perú, una condición que mantiene al país como un punto estratégico para las redes internacionales del narcotráfico.









