El presidente Lee Jae Myung descartó una intervención militar, aunque analiza reforzar la protección de sus buques y rutas de suministro energético en la región.
El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, descartó este viernes que su país vaya a desplegar tropas para intervenir en la guerra de Oriente Medio, pese a los llamados de Estados Unidos para que Seúl contribuya a las operaciones en una zona estratégica para el comercio mundial.
Lee señaló que no habrá un despliegue que implique entrar en el conflicto, aunque su Gobierno estudia ampliar las labores destinadas a proteger a ciudadanos surcoreanos, buques mercantes y las rutas por las que llega el petróleo al país.
Corea del Sur ya mantiene en el golfo de Adén a la unidad naval Cheonghae, dedicada principalmente a operaciones contra la piratería. Las autoridades analizan ahora si pueden reforzar sus actividades de protección marítima, incluida la zona cercana al estrecho de Ormuz, sin participar directamente en las hostilidades.
La presión de Washington se produce en un momento especialmente delicado para Seúl. Corea del Sur depende de Oriente Medio para buena parte de sus importaciones de crudo y alrededor de 95 % de ese suministro transita por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta.
Lee sostuvo que abandonar completamente esas rutas por motivos de seguridad tendría un fuerte impacto económico, por lo que ordenó estudiar medidas para proteger el transporte energético. Sin embargo, insistió en que cualquier acción deberá mantenerse fuera de la participación directa en la guerra.









