Meteorólogos estiman hasta 95% de probabilidad de que el fenómeno persista hasta la primavera de 2027 y advierten que podría alcanzar una intensidad inusual.
Mientras el hemisferio norte enfrenta el calor del verano, a miles de kilómetros de distancia el Pacífico tropical comienza a convertirse en uno de los principales protagonistas del próximo invierno. El fenómeno de El Niño podría marcar el comportamiento del clima durante los próximos meses y generar condiciones muy diferentes a las habituales en distintas regiones.
De acuerdo con las previsiones citadas, existe alrededor de 95% de probabilidad de que El Niño continúe hasta la primavera de 2027, mientras que la posibilidad de que alcance una intensidad fuerte ronda el 65%. Su punto máximo se espera entre noviembre y enero, justo en plena temporada invernal del hemisferio norte.
El fenómeno se produce cuando las aguas del Pacífico tropical registran un calentamiento anormal, liberando grandes cantidades de energía que pueden modificar las corrientes atmosféricas y desplazar las zonas de alta y baja presión a miles de kilómetros de distancia.
El calentamiento extraordinario del océano también puede alterar el comportamiento del chorro polar, una de las corrientes de aire que ayudan a determinar por dónde avanzan las masas de aire frío y cálido. Por ello, sus efectos pueden sentirse mucho más allá del Pacífico.
El escenario podría ir de un extremo a otro: desde temperaturas inusualmente suaves, lluvias y pocas nevadas, hasta irrupciones de aire polar capaces de provocar heladas, nieve y fuertes descensos de temperatura, especialmente durante la parte más avanzada del invierno.
Sin embargo, los especialistas advierten que todavía es demasiado pronto para pronosticar cómo será exactamente la temporada invernal, ya que El Niño no actúa de manera aislada. También intervienen factores como el vórtice polar, las temperaturas del Atlántico Norte y la posición e intensidad del chorro polar.
Por ello, aunque todavía no es posible determinar si predominará el frío extremo o un invierno más templado, los expertos consideran que existen condiciones para una temporada con cambios bruscos y episodios meteorológicos fuera de lo habitual.
Lo que sí está claro es que el próximo invierno podría estar marcado por una gran variabilidad climática y convertirse en una temporada llena de sorpresas, cuyo comportamiento dependerá de cómo evolucione El Niño y de la interacción con los demás sistemas atmosféricos.









