La investigadora Rubí Romero explicó que residuos como el aceite de cocina pueden convertirse en un biocombustible renovable y biodegradable.
El aceite de cocina que termina en los sistemas de drenaje o es desechado de manera inadecuada puede convertirse en un contaminante para el agua; sin embargo, este residuo también puede aprovecharse para producir biodiésel, una alternativa energética renovable y biodegradable.
En el marco del Día Internacional del Biodiésel, la investigadora del Centro Conjunto de Investigación en Química Sustentable UAEM-UNAM (CCIQS) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Rubí Romero Romero, destacó la importancia de impulsar combustibles alternativos que contribuyan a reducir el impacto ambiental de los combustibles fósiles.
La académica explicó que el biodiésel puede obtenerse a partir de aceites vegetales y grasas animales y representa una alternativa para el transporte y la movilidad. Entre sus principales características se encuentran su capacidad de biodegradación, que puede darse en aproximadamente 21 días, así como su bajo nivel de toxicidad.
Romero Romero señaló que la investigación científica ha permitido desarrollar procesos para producir biodiésel a partir de aceite de cocina usado, lo que permite dar un segundo aprovechamiento a este residuo y reducir los costos de producción.
Además, indicó que materiales como cascarones de huevo y conchas de almeja pueden emplearse como catalizadores durante el proceso de elaboración, contribuyendo a desarrollar métodos de producción más eficientes y sustentables.
La investigadora consideró que el potencial de esta alternativa requiere acompañarse de políticas públicas que incentiven su producción y uso, además de programas de educación ambiental que promuevan un manejo adecuado de los residuos.
Finalmente, hizo un llamado a la población a reconocer el valor que pueden tener los residuos generados en los hogares. Separar correctamente el aceite de cocina usado y aprovechar otros materiales puede contribuir a generar alternativas energéticas y reducir la contaminación del agua, suelo y aire.









