Conductores de Arriva denuncian temperaturas de hasta 40 grados dentro de las cabinas y exigen medidas para enfrentar los veranos cada vez más calurosos.
Cientos de conductores de los tradicionales autobuses rojos de Londres iniciarán una serie de paros a partir de este viernes para protestar por las elevadas temperaturas que enfrentan durante sus jornadas laborales y la falta de aire acondicionado en las unidades.
El sindicato que representa a unos 1,500 trabajadores de Arriva, una de las empresas concesionarias del transporte londinense, señaló que las condiciones dentro de las cabinas pueden volverse extremas cuando la temperatura exterior alcanza los 30 grados Celsius.
De acuerdo con la organización sindical, el calor puede elevarse hasta 40 grados dentro de las cabinas, provocando fatiga, mareos y deshidratación entre los conductores. La protesta, según el sindicato, responde a demandas que la empresa ha recibido durante varios años sin ofrecer una solución definitiva.
Los primeros paros se realizarán durante dos días y continuarán en distintos periodos entre agosto y octubre, por lo que podrían registrarse afectaciones en el servicio de transporte público de la capital británica.
El conflicto ocurre mientras Londres enfrenta temperaturas cada vez más elevadas. La falta de aire acondicionado no es exclusiva de los autobuses: buena parte del sistema del Metro, viviendas antiguas y numerosos establecimientos comerciales tampoco cuentan con sistemas de refrigeración.









