ONU Mujeres denuncia restricciones que limitan la movilidad, educación y participación económica de las mujeres.
Más de la mitad de las mujeres afganas salen de sus hogares apenas una o dos veces al mes debido a las restricciones impuestas por el régimen talibán, alertó ONU Mujeres en un informe difundido antes del quinto aniversario del regreso del grupo al poder.
De acuerdo con la organización, casi tres cuartas partes de las mujeres consultadas afirmaron que no se sienten seguras al salir de casa sin la compañía de un tutor masculino, conocido como mahram. Las restricciones han reducido además su participación en la vida pública, educativa y económica.
ONU Mujeres señaló que Afganistán continúa siendo el único país del mundo donde las niñas tienen prohibido acceder a la educación secundaria y las mujeres no pueden asistir a la universidad. La UNESCO estima que alrededor de 2.4 millones de niñas han sido privadas de educación secundaria desde 2021.
El organismo de Naciones Unidas denunció que las autoridades talibanas han emitido más de 100 decretos dirigidos contra mujeres y niñas, profundizando la discriminación y debilitando sus derechos.
Las restricciones también han tenido efectos en la salud mental. Según el informe, siete de cada 10 mujeres calificaron su estado de salud mental como malo o muy malo, principalmente debido al aislamiento, la pérdida de oportunidades y el limitado acceso a redes de apoyo.
La exclusión también alcanza al ámbito laboral: apenas 7% de las mujeres tiene empleo, frente a 84% de los hombres, de acuerdo con los datos de ONU Mujeres.
A esta situación se suman nuevas denuncias de organizaciones defensoras de derechos humanos. Human Rights Watch informó que seis trabajadores de una organización afgana dedicada a la defensa de mujeres y niños fueron detenidos por autoridades talibanas y que sus familias desconocen hasta ahora su paradero y las posibles acusaciones en su contra.
Las denuncias se producen mientras el Talibán se prepara para conmemorar el quinto aniversario de su regreso al poder, en medio de crecientes críticas internacionales por las restricciones impuestas a las mujeres y niñas afganas.









