La mayoría de las víctimas viajaba en un autobús de la Secretaría de Salud de Imbituva rumbo a centros médicos de Curitiba.
Al menos 23 personas murieron la madrugada de este miércoles en uno de los accidentes carreteros más graves registrados recientemente en el estado brasileño de Paraná, luego de que un camión invadiera el carril contrario y chocara de frente contra un autobús que transportaba pacientes.
El accidente ocurrió alrededor de las 3:30 de la madrugada sobre la carretera BR-373, a la altura del municipio de Ipiranga. De acuerdo con la Policía de Carreteras, el camión habría cruzado al carril contrario y se impactó de frente contra el autobús, provocando una colisión de gran magnitud.
La mayoría de los fallecidos viajaba en el autobús perteneciente a la Secretaría de Salud de Imbituva, municipio desde el cual había salido el vehículo con pacientes que se dirigían a diferentes centros médicos de Curitiba para recibir atención. El conductor del camión también murió como consecuencia del impacto.
Las imágenes difundidas desde el lugar muestran ambos vehículos severamente destruidos a un costado de la carretera. La violencia del choque complicó las labores de rescate y recuperación de las víctimas, por lo que bomberos, agentes de la Policía de Carreteras y elementos de la Policía Civil desplegaron un amplio operativo.

La BR-373, una de las principales vías que conectan el sur de Brasil con el estado de São Paulo, tuvo que ser cerrada mientras los equipos de emergencia trabajaban en el sitio. El cierre provocó largas filas de automóviles y camiones que permanecieron detenidos durante varias horas.
Las autoridades brasileñas iniciaron las investigaciones para determinar con precisión las circunstancias que provocaron que el camión invadiera el carril contrario. Hasta el momento, la principal hipótesis apunta a una maniobra imprudente del conductor, aunque los peritos deberán establecer las causas exactas.
El accidente se suma a otros hechos carreteros mortales registrados recientemente en Brasil. Apenas el domingo, ocho personas murieron en el estado de Río de Janeiro después de que el autobús en el que viajaban volcara. En febrero, otro autobús que regresaba de un festival religioso en el noreste del país salió de la carretera y volcó, dejando al menos 16 muertos.
La frecuencia de este tipo de tragedias mantiene bajo escrutinio las condiciones de las carreteras brasileñas, el estado de los vehículos y las medidas de seguridad aplicadas en los recorridos de transporte de pasajeros.









