Uganda cerró su brote tras registrar 20 contagios y dos muertes, mientras la RDC acumula más de 2700 fallecidos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el fin del brote de ébola en Uganda, después de que el país cumpliera 42 días sin registrar nuevos casos confirmados. Sin embargo, el organismo advirtió que la amenaza continúa debido a la situación que enfrenta la vecina República Democrática del Congo (RDC).
Durante el brote en Uganda se confirmaron 20 contagios y dos muertes, incluidos casos relacionados con personas procedentes de la RDC. La OMS explicó que el periodo de 42 días sin nuevos contagios equivale a dos ciclos completos de incubación del virus, por lo que se considera que no existe un riesgo residual significativo dentro del país.
La directora de preparación y respuesta ante emergencias de la OMS, Marie Belizaire, pidió no interpretar el cierre del brote ugandés como el final de la emergencia regional. El principal foco de preocupación se encuentra ahora en la RDC, donde la transmisión continúa activa.
Según los datos más recientes del Ministerio de Salud congoleño, el país registra 5665 casos confirmados y 2715 fallecimientos, además de 1245 personas recuperadas y cerca de 800 pacientes hospitalizados o bajo aislamiento. La tasa de letalidad se ubica alrededor del 48%.
Aunque la OMS reconoce que el ritmo de nuevos contagios se ha desacelerado, Belizaire señaló que la curva epidemiológica todavía no ha descendido de manera suficiente para considerar controlada la situación.
El organismo internacional también identificó a la República Centroafricana y Sudán del Sur como los países con mayor riesgo de recibir casos procedentes de la RDC, debido a su cercanía con las zonas afectadas y al intenso movimiento de personas a través de las fronteras.
La OMS advirtió que el ébola no debe considerarse únicamente como un problema nacional, debido a los desplazamientos relacionados con rutas mineras, actividades comerciales y corredores de transporte que conectan a varios países de la región.








