La Casa Real británica reforzará sus sistemas de ciberseguridad ante el aumento de amenazas digitales atribuidas a Rusia.
La Casa Real británica prepara un refuerzo de sus sistemas de ciberseguridad luego de que medios del Reino Unido reportaran presuntos ataques informáticos atribuidos a hackers rusos contra infraestructuras vinculadas al Palacio de Buckingham.
De acuerdo con información publicada por The Mirror, el rey Carlos III habría decidido destinar parte de los recursos de la Casa Real a modernizar sus sistemas tecnológicos y sustituir equipos considerados obsoletos, en un contexto marcado por el incremento de las operaciones cibernéticas dentro de la llamada “zona gris” de los conflictos internacionales.
La preocupación no es nueva. En octubre de 2023, el sitio web oficial de la familia real británica sufrió un ciberataque que lo dejó fuera de servicio durante aproximadamente una hora y media. Ante el aumento de las amenazas digitales, Buckingham busca fortalecer sus defensas para evitar nuevas interrupciones o posibles afectaciones a la institución.
El refuerzo tecnológico forma parte de un incremento previsto en la financiación de la monarquía. El componente central de la Subvención Soberana pasaría de 72 millones de libras en 2026 a 99 millones en 2027, recursos que también permitirán renovar instalaciones y mejorar la eficiencia energética de los inmuebles reales.
La inversión coincide con una etapa de transformación para el Palacio de Buckingham, cuyas obras de renovación se han prolongado durante casi una década y tienen un costo estimado de 369 millones de libras. Los trabajos incluyen la modernización de tuberías, cableado, sistemas de calefacción y otras instalaciones esenciales.
Mientras Buckingham se somete a esta remodelación, Carlos III y la reina Camila no tienen previsto convertir nuevamente el palacio en su residencia permanente. El matrimonio continuará viviendo en Clarence House, aunque Buckingham seguirá siendo utilizado para actividades oficiales, recepciones y compromisos institucionales.
La ausencia permanente de los monarcas también podría facilitar una mayor apertura del histórico palacio al público una vez concluyan las obras, mientras la Corona enfrenta el reto de proteger sus instalaciones físicas y digitales frente a nuevas amenazas.








