Veintidós países e instituciones pidieron establecer reglas comunes para la IA avanzada, con pruebas de seguridad y evaluaciones ante los riesgos de esta tecnología.
La inteligencia artificial volvió a ocupar el centro del debate internacional luego de que líderes de 22 países e instituciones pidieran establecer normas comunes y mecanismos de supervisión humana para controlar los riesgos asociados con los sistemas de IA más avanzados.
La declaración fue presentada el lunes en el marco de la Semana de Alto Nivel de Naciones Unidas y advierte que los llamados modelos de frontera pueden representar riesgos importantes si son desarrollados o utilizados sin mecanismos adecuados de seguridad. Entre los firmantes se encuentran España, Canadá, Alemania, Australia, Finlandia, Noruega, Irlanda, Países Bajos, Singapur y Sudáfrica, además de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Los dirigentes plantearon que las empresas adopten protocolos de seguridad transparentes, pruebas obligatorias y evaluaciones independientes, además de garantizar que los sistemas de inteligencia artificial permanezcan bajo dirección y supervisión humana.
El llamado surge después de varios incidentes relacionados con sistemas avanzados de IA y en medio de una creciente preocupación internacional por su posible impacto en áreas como la ciberseguridad, el empleo, la infraestructura crítica y otros ámbitos sensibles.
La discusión también llega a Naciones Unidas, donde se espera que los gobiernos analicen la posibilidad de avanzar hacia un marco internacional para la inteligencia artificial. Naciones Unidas ha pedido recientemente aplicar el principio de precaución y fortalecer la cooperación internacional ante riesgos que todavía no pueden determinarse completamente.
Sin embargo, Estados Unidos y China —dos de las principales potencias en desarrollo de inteligencia artificial— no forman parte de esta declaración, al igual que Reino Unido, Francia, Japón e India. Washington y Beijing mantienen al mismo tiempo conversaciones sobre riesgos de IA, aunque dentro de una relación marcada por la competencia tecnológica.
El presidente estadounidense Donald Trump ha rechazado frenar el crecimiento de la industria y sostiene que Estados Unidos debe mantener su ventaja frente a China. En contraste, OpenAI ha planteado que Estados Unidos impulse esfuerzos internacionales para establecer estándares de seguridad y regulación de la IA.
La discusión internacional queda así marcada por dos posiciones que avanzan en paralelo: mientras varios gobiernos buscan establecer mayores controles y mecanismos de seguridad, las principales potencias tecnológicas mantienen el impulso al desarrollo de sistemas cada vez más avanzados.








