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El nuevo técnico del Tri habría dejado claro que no habrá privilegios y que cualquier indisciplina podría costarle al delantero su permanencia en la selección.

La nueva era de Rafael Márquez al frente de la Selección Mexicana comenzará este sábado 26 de septiembre ante Colombia, en Baltimore, y uno de los nombres que más llamó la atención en su primera convocatoria fue el de Hirving “Chucky” Lozano.

El atacante del LA Galaxy regresó al Tricolor después de quedar fuera de la etapa final del proceso rumbo al Mundial 2026. Sin embargo, de acuerdo con información de El Universal, su regreso estaría acompañado de una advertencia: Márquez no pretende hacer excepciones por trayectoria o jerarquía y espera una conducta adecuada dentro y fuera de la cancha.

El mensaje cobra relevancia por el reciente episodio que Lozano protagonizó en San Diego FC. El mexicano tuvo un desencuentro con el entonces técnico Mikey Varas después de ser sustituido y posteriormente quedó fuera de una convocatoria. Aunque ofreció una disculpa pública, su relación con el cuerpo técnico no volvió a ser la misma y terminó alejándose de la actividad.

Más tarde, Lozano encontró una nueva oportunidad con LA Galaxy y comenzó a recuperar minutos. En 2025 registró con San Diego FC 31 partidos, 11 goles y ocho asistencias, mientras que en 2026 suma ocho encuentros, un gol y una asistencia con el Galaxy.

Ahora, Márquez decidió abrirle nuevamente las puertas del Tri, pero el lugar del delantero no estaría asegurado. La primera prueba llegará ante Colombia y, posteriormente, México enfrentará a Perú, Estados Unidos y Chile.

Para el Chucky, el mensaje parece ser contundente: su pasado con la Selección no será suficiente; tendrá que responder dentro y fuera de la cancha para mantenerse en el proyecto rumbo a 2030.

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