El gobierno de Giorgia Meloni aprobó un decreto que también contempla cursos obligatorios de italiano para algunos padres y sanciones de hasta mil euros.
El gobierno de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, aprobó un decreto que prohíbe el uso del burka y el niqab en las escuelas y establece un límite de 30% por aula para estudiantes que no tengan un dominio adecuado del italiano.
La medida busca, según el gobierno, reforzar la integración y evitar la concentración de alumnos con dificultades lingüísticas en determinados centros escolares. El decreto también contempla que los padres de estudiantes con serios problemas de integración puedan ser obligados a tomar cursos gratuitos de italiano.

El incumplimiento de algunas de estas disposiciones podría derivar en multas de entre 200 y mil euros, de acuerdo con información de la agencia italiana ANSA.
Meloni defendió las nuevas reglas como herramientas para fortalecer la integración y garantizar condiciones educativas comunes. Sin embargo, organizaciones como Save the Children han cuestionado las posibles consecuencias de separar a estudiantes por su origen o dominio del idioma, al advertir sobre el riesgo de generar desigualdades dentro del sistema escolar.
El límite del 30% ya existía como referencia administrativa desde 2010, pero podía modificarse dependiendo del nivel de italiano de los alumnos y de las condiciones de cada escuela. La nueva disposición convierte el criterio en parte de un decreto ley aprobado por el gobierno.









